La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX) ha cargado este lunes contra la propuesta del Ministerio de Transportes para modificar los pliegos de los contratos de conservación y explotación de carreteras, al considerar que se transforman en “subastas” donde el factor determinante pasa a ser el precio y no la calidad del servicio.
Según la patronal de conservación de carreteras, el planteamiento del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible supone sustituir “concursos por subastas”, en las que “prima exclusivamente el precio más bajo”, relegando a un plano secundario “aspectos tan determinantes” para la eficiencia a largo plazo como la calidad técnica, la seguridad vial, la innovación o la sostenibilidad ambiental.
“La calidad debe ser el eje central de cualquier contratación pública”, sostiene ACEX, que advierte en un comunicado: “Lo barato sale caro”.
La organización sectorial sostiene que esta modificación se realizaría “a costa de la seguridad de los usuarios” y de la sostenibilidad del sistema, y subraya que la iniciativa cuenta con “la oposición mayoritaria” del sector y llega “en un contexto especialmente sensible”, marcado por años de presión inflacionista, aumento de costes y dificultades para captar y retener talento especializado.
En este sentido, la patronal reivindica el modelo vigente, que —según explica— permite ponderar la experiencia, la solvencia técnica, la capacidad innovadora y las mejoras en seguridad vial, y rechaza frontalmente el nuevo esquema planteado.
A juicio de ACEX, el cambio propuesto presionaría “aún más” los márgenes empresariales, deterioraría la calidad y pondría en riesgo la viabilidad de numerosas compañías, así como la adecuada prestación del servicio, lo que “agrava la situación que viven nuestras carreteras, con un alto déficit de inversión acumulado”, lamenta.
La asociación alerta, en concreto, de las posibles consecuencias de priorizar criterios cuantitativos frente a los cualitativos: menor durabilidad de las actuaciones y mayor coste a largo plazo, menor incentivo a la innovación, tensión “al máximo” de los costes de las empresas, reducción del margen de maniobra de la Administración para seleccionar la oferta más sólida y mejor diseñada, y un potencial deterioro reputacional acompañado de pérdida de confianza.
“Un sistema centrado casi exclusivamente en precio y cantidad simplifica la adjudicación, pero puede debilitar la capacidad estratégica de la Administración y comprometer la eficiencia real del servicio a medio y largo plazo”, concluye ACEX, que agrupa en torno al 85% del mercado de la conservación de carreteras.