Las asociaciones bancarias AEB y CECA han subrayado la solidez con la que la banca española encara desafíos como la incertidumbre geopolítica y la rápida transformación tecnológica.
“En cuanto a la geopolítica, no podemos perder el foco de dónde queremos ir. Vivimos en un mundo volátil, fragmentado, incierto. Europa lo que tiene que hacer es crecer y competir”, ha afirmado la presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, durante su intervención en un acto organizado por Deloitte y 'ABC'. “El crecimiento y la competitividad nos darán resiliencia frente a nuevos 'shocks' que vengan”, ha recalcado.
En esta línea, Kindelán ha reclamado una mayor integración a escala europea, la supresión de obstáculos al mercado único y abordar de forma decidida la simplificación normativa. Así, ha defendido culminar la unión bancaria con la pieza pendiente: un fondo de garantía de depósitos único.
Como instrumentos para impulsar el crecimiento y la competitividad, también ha respaldado la puesta en marcha de la Unión de Ahorros e Inversiones (SIU, por sus siglas en inglés). No obstante, ha advertido de que harán falta incentivos fiscales para que estas iniciativas puedan despegar.
En materia de simplificación regulatoria, Kindelán ha recordado que el sector sigue operando con un “entramado regulatorio complejo”, y aunque ha querido dejar claro que no reclaman una rebaja de los requerimientos de capital, sí ha indicado que no piden que “se sigan subiendo”.
El director general de CECA, Antonio Romero, ha compartido en términos generales el análisis de Kindelán. “Tenemos que acostumbrarnos a una sucesión incierta de acontecimientos de este tipo”, ha señalado sobre el contexto geopolítico. “Se me ocurren pocos momentos más difíciles que este para hacer predicciones”, ha agregado.
“El sector bancario español afronta estos retos desde una situación de fortaleza. En 2026 se debería mantener el dinamismo en cuanto a crecimiento económico y de crédito”, ha avanzado el director general de la patronal.
Romero ha reiterado que la simplificación regulatoria debe situarse entre las prioridades del sector y ha apuntado que el marco normativo actual constituye un freno para la competitividad de las entidades.
Al referirse a la vertiente social de la banca, el director general de CECA ha destacado que las iniciativas impulsadas junto con AEB y Unacc han permitido que el 99,3% de la población española resida en un municipio con algún punto de acceso a servicios bancarios.
“En la digitalización, como toda transformación estructural, hay personas y colectivos que tienen riesgo de quedarse rezagados. Es obligación trabajar por que nadie se quede atrás. Es la filosofía que nos inspira al sector bancario en todas las actuaciones que estamos llevando a cabo en materia de inclusión”, ha puntualizado Romero.
Por último, tanto Kindelán como Romero han resaltado que la cooperación con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) constituye un ejemplo claro de colaboración público-privada al servicio de la economía.