AIE, FMI y Banco Mundial avisan del impacto global y desigual de la guerra en Oriente Próximo

AIE, FMI y Banco Mundial alertan de que la guerra en Oriente Próximo encarece energía y fertilizantes y castiga más a los países pobres.

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Imagen por satélite tomada por la NASA del estrecho de Ormuz -/The Visible Earth/NASA/dpa

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La Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (BM) han alertado de que la guerra en Oriente Próximo está teniendo un efecto "sustancial, global y altamente asimétrico" sobre la economía mundial, que golpea "de manera desproporcionada" a los países importadores de energía, sobre todo a los de menores ingresos.

Los máximos responsables de estos tres organismos, Kristalina Georgieva (FMI), Ajay Banga (BM) y Fatih Birol (AIE), celebraron este lunes un encuentro dentro del grupo de coordinación creado a comienzos de abril para mejorar la respuesta conjunta frente a las consecuencias energéticas y económicas del conflicto en Oriente Próximo.

Durante la reunión, los dirigentes mostraron su inquietud por el deterioro de la seguridad alimentaria y la destrucción de puestos de trabajo derivada del encarecimiento del petróleo, el gas y los fertilizantes, mientras que algunos exportadores de hidrocarburos de la zona están sufriendo también una fuerte caída de sus ingresos por ventas al exterior.

"La situación sigue siendo muy incierta y el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz aún no se ha normalizado", han asegurado en una declaración conjunta. Advierten además de que, incluso cuando los flujos marítimos habituales se restablezcan, será necesario un tiempo para que la oferta global de materias primas esenciales recupere los niveles previos al estallido de la guerra, por lo que los precios de los combustibles y de los fertilizantes podrían permanecer elevados durante un periodo prolongado.

Los organismos internacionales también han señalado que las interrupciones en el suministro hacen prever una escasez de insumos fundamentales con efectos en los sectores energético, alimentario y en otras ramas de actividad. Al mismo tiempo, el conflicto ha provocado desplazamientos forzosos de población, ha golpeado al mercado laboral y ha hundido los viajes y el turismo, "una situación que podría tardar en revertirse".

Ante este escenario, las instituciones han remarcado su compromiso de actuación conjunta: "Coordinaremos nuestra respuesta y apoyo a nuestros países miembros, trabajando con otras organizaciones internacionales y aprovechando su experiencia, según sea necesario, para sentar las bases de una recuperación sólida que genere estabilidad, crecimiento y empleo".