La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que la recaudación de impuestos habría aumentado un 9,5% en 2025, un avance sostenido tanto por la evolución de la actividad económica como por los precios, y reforzado por el restablecimiento de límites en el Impuesto sobre Sociedades.
El organismo presidido por Cristina Herrero difundió este miércoles la actualización del “documento técnico sobre la variabilidad de los ingresos tributarios”, donde desglosa los factores que explican el comportamiento de los ingresos desde 2019.
A la espera de que el Ministerio de Hacienda publique en breve los datos definitivos, la AIReF anticipa que 2025 habría concluido con un incremento del 9,5% en la recaudación, impulsado de forma similar por el componente real —ligado al ciclo económico— y el de precios, y completado por el impacto de las medidas en el Impuesto sobre Sociedades.
En detalle, los componentes real y de precios justificarían un 32% y un 38% del aumento, respectivamente, mientras que el mayor tipo medio efectivo en el IRPF aportaría un 11% adicional. Además, un 27% del crecimiento se asociaría al restablecimiento de límites en el Impuesto sobre Sociedades y a la recuperación completa de los tipos en el IVA.
En sentido contrario, la institución fiscal independiente estima que diversos factores restarán un 9% a la recaudación, debido principalmente al elevado coste presupuestario derivado de la sentencia favorable a los mutualistas.
Tasas de crecimiento superiores al 14% tras la pandemia
En su estudio, la AIReF recuerda que en los años inmediatamente posteriores a la pandemia, 2021 y 2022, se registraron incrementos de la recaudación por encima del 14%.
Según los datos del organismo, en 2021 el 46% del avance de los ingresos tributarios se explicaba por el componente real, que impulsó tanto los impuestos directos como los indirectos. En 2022, en cambio, fue el componente precios el que asumió el protagonismo, con un peso del 45% en el crecimiento y un efecto especialmente intenso sobre el IVA.
Reaceleración del crecimiento de los ingresos en 2024
En 2023, el ritmo de aumento de la recaudación se moderó hasta el 6,4%, con una contribución equilibrada de los precios y del componente real. Las medidas tributarias añadieron alrededor de un punto porcentual, gracias al restablecimiento parcial del Impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica y a los límites a la compensación de pérdidas intragrupo en el Impuesto sobre Sociedades.
En 2024 se produjo una nueva aceleración del crecimiento de los ingresos, con una tasa superior al 8%, explicada por una aportación similar del componente real y del de precios, y condicionada por la introducción y retirada de medidas tributarias, así como por pronunciamientos judiciales.
En concreto, un 85% del avance se atribuye a variables macroeconómicas: el componente real representó el 37% del crecimiento y el de precios, el 34%. El tipo efectivo medio del IRPF aumentó por el incremento de las retribuciones medias, lo que aportó un 14% adicional al crecimiento de la recaudación.
Por su parte, las medidas normativas restaron un 7%, al dejar de aplicarse los límites a la compensación de pérdidas intragrupo en el Impuesto sobre Sociedades, si bien este efecto se vio parcialmente compensado por el restablecimiento de los tipos efectivos del IVA.
Finalmente, los elementos diversos de tributación explicaron un 9% del avance interanual, apoyados en el dinamismo de las retenciones del capital mobiliario y de los fondos de inversión en el IRPF, que permitieron compensar las devoluciones a mutualistas derivadas de la sentencia del Tribunal Supremo.
IVA e Impuesto sobre Sociedades: variabilidad no explicada
En el IVA y en el Impuesto sobre Sociedades la AIReF detecta una fracción del incremento de la recaudación que no se puede atribuir a ninguno de los factores analizados. Esa parte alcanzó su máximo en 2021, se fue reduciendo en 2022 y 2023, pero volvió a aumentar de forma notable en 2024.
En el caso del IVA, esta variabilidad no explicada se relaciona con la divergencia observada desde 2021 entre la evolución del gasto final sujeto a IVA y la demanda nacional, una brecha que sigue siendo significativa a pesar de las revisiones anuales de la Contabilidad Nacional.
Para el Impuesto sobre Sociedades, la causa principal es la separación entre las bases imponibles de este tributo y el excedente bruto de explotación, lo que refleja la dificultad de recoger en variables macroeconómicas rasgos específicos del impuesto, como la exención por doble imposición o la compensación de bases negativas. La parte no explicada alcanzó su máximo en 2021 y fue disminuyendo hasta 2023.
No obstante, en 2024 repuntó de nuevo por el desacople entre el resultado contable de las grandes empresas y de los grupos consolidados y el excedente bruto de explotación, así como por la divergencia entre la base imponible de los grupos y sus pagos fraccionados.
IRPF, salarios y pensiones a partir de 2023
Tras la crisis sanitaria, en 2021 y 2022 el principal motor del crecimiento del IRPF fue la mejora del empleo. A partir de 2023, y también en 2024 y, según las proyecciones, en 2025, los incrementos salariales y de las pensiones pasan a ser los factores determinantes del aumento de la recaudación de este impuesto.
La AIReF detalla que el repunte del Impuesto sobre Sociedades en 2021 y 2022 respondió a la recuperación de todos sus componentes, mientras que en los tres últimos ejercicios la evolución de su recaudación está más condicionada por la adopción y posterior retirada de medidas tributarias.
En el IVA, las caídas del volumen de consumo y de inversión en 2020 y su recuperación en 2021 marcaron la trayectoria de la recaudación en esos años. Desde 2022, el alza de los precios explica la mayor parte del incremento, aunque en 2023 este efecto se vio neutralizado por las rebajas de tipos aprobadas. En 2024, tanto el aumento del consumo como los precios y el progresivo restablecimiento de tipos han impulsado de nuevo los ingresos, una tendencia que continuará en 2025.
En cuanto a los Impuestos Especiales, la caída del consumo en 2020 condicionó su comportamiento y su recuperación fue más lenta que la de otras figuras tributarias. Desde 2021, han estado muy influidos por la puesta en marcha y posterior retirada de medidas para mitigar la escalada de los precios energéticos. Además, en 2023 se creó el nuevo impuesto sobre plásticos de un solo uso, lo que elevó el peso del componente de medidas.
En 2024, la retirada gradual de la rebaja del impuesto sobre la electricidad elevó el crecimiento de los impuestos especiales hasta el 6,6%. De cara a 2025, la AIReF prevé que su recaudación aumente un 5,6%, con el componente de precios aportando 4,7 puntos, en un contexto en el que el precio de la electricidad avanzó un 4,2% interanual tras dos años de fuertes descensos.