Alemania recorta sus previsiones oficiales de crecimiento para 2026 y 2027

Berlín recorta sus previsiones de PIB para 2026 y 2027 por el menor efecto de los estímulos y el impacto del proteccionismo de EE.UU. y la competencia china.

2 minutos

Comenta

Publicado

2 minutos

El Gobierno alemán ha vuelto a ajustar a la baja sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027, al constatar que el efecto de las medidas de estímulo aprobadas está siendo más limitado de lo calculado en un primer momento y que pesan cada vez más el giro proteccionista de Estados Unidos y la mayor presión competitiva de China sobre las exportaciones germanas.

Las nuevas estimaciones, dadas a conocer este miércoles por la ministra federal de Asuntos Económicos, Katherina Reiche, prevén ahora para 2026 un incremento del PIB del 1%, por debajo del 1,3% apuntado en octubre, mientras que para 2027 se anticipa un avance del 1,3%, una décima menos que en la proyección anterior.

Con todo, para Reiche “se vislumbra una recuperación económica para 2026”, tras dos ejercicios de caída en 2023 y 2024 y un ligero aumento del PIB del 0,2% en 2025. Aun con la corrección a la baja, ha remarcado que Berlín interpreta estas cifras como una señal de que el periodo de estancamiento de cinco años de la economía alemana estaría tocando a su fin.

En su comparecencia ante los medios, la ministra alemana de Economía explicó que el motivo de esta valoración “algo cautelosa” radica en que el impulso esperado de las medidas de política económica y fiscal “no se materializó con la rapidez ni la magnitud que esperábamos”, si bien ha insistido en que “los datos indican ahora una recuperación significativa”.

Según Reiche, el soporte principal del crecimiento procederá del mercado interno, con un papel destacado de la inversión pública, junto con el consumo privado y el gasto de las administraciones.

En cuanto al consumo de los hogares, la responsable económica considera que las condiciones para un repunte “son favorables”, ya que se prevé que los salarios crezcan claramente por encima de la inflación, que pasaría del 2,2% en 2025 al 2,1% en 2026.

Al mismo tiempo, Reiche ha alertado de las transformaciones profundas que atraviesa la economía mundial, marcadas por tensiones geopolíticas y geoeconómicas, un aumento del proteccionismo y el uso de los recursos estratégicos como instrumento de poder, mientras el entramado institucional y regulatorio multilateral afronta retos crecientes.

“La economía alemana, profundamente integrada en las cadenas de valor internacionales, se ve particularmente afectada por esto”, ha señalado, aludiendo al efecto de los aranceles de Estados Unidos, que están lastrando las ventas al exterior hacia uno de los principales destinos de los productos germanos, al tiempo que China consolida su posición como rival global.

“Si bien todos los grandes países industrializados se ven afectados por la estrategia exportadora de China, Alemania se ve afectada de forma muy particular”, ha añadido la ministra.

En paralelo, la semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó ligeramente sus previsiones para la economía alemana y ahora calcula que crecerá un 1,1% en 2026, dos décimas más que en octubre, y mantiene sin cambios en el 1,5% su estimación para el año siguiente.