Alemania se plantea gravar los beneficios extra de las petroleras por la crisis energética

Alemania sopesa reactivar un impuesto a los beneficios extra de las petroleras para financiar transporte público y frenar el impacto del alza energética.

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El ministro de Finanzas de Alemania, Lars Klingbeil, junto con el canciller alemán, Friedrich Merz. Christoph Soeder/dpa

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El Ministerio de Finanzas alemán está valorando poner en marcha un nuevo gravamen sobre los beneficios extraordinarios que las compañías petroleras prevén obtener por el encarecimiento de la energía derivado de la guerra en Irán, de acuerdo con informaciones publicadas por el semanario alemán “Der Spiegel”.

En esta línea, el titular de Finanzas, Lars Klingbeil, ha expresado en los últimos días su rechazo al fuerte incremento de los precios de la gasolina. Klingbeil forma parte del sector socialdemócrata de la coalición de Gobierno, en la que se integran la formación conservadora CDU/CSU del canciller, Friedrich Merz, y el Partido Socialdemócrata (SPD).

Según las mismas fuentes, los técnicos del Ministerio han empezado a estudiar el diseño concreto de este impuesto y sus posibles repercusiones sobre la economía alemana, además de otras iniciativas destinadas a amortiguar el impacto de la escalada de los costes energéticos.

Una figura fiscal similar ya se aplicó en 2022 tras el estallido de la guerra de Ucrania, por lo que existe un precedente legal. Entonces, el Ejecutivo federal impuso un tipo del 33% a los beneficios obtenidos sobre precios que superasen en un 20% la media de los dos años anteriores, con una recaudación cercana a los 2.000 millones de euros.

De acuerdo con el medio alemán, Klingbeil pretende canalizar los ingresos obtenidos mediante este tributo sobre los “beneficios caídos del cielo” de las petroleras para reforzar la financiación de los billetes de transporte público.

Paralelamente, el Gobierno alemán ha elaborado un paquete normativo con otras iniciativas vinculadas al funcionamiento de las gasolineras, a las que pretende limitar a una sola vez al día la posibilidad de subir precios, obligándolas además a justificar las razones de cada incremento.

“Estamos respondiendo al aumento de los precios del combustible. Nuestras medidas fortalecen la competencia y aprovechan el potencial de la economía social de mercado, sin recurrir al error de imponer controles de precios por parte del Gobierno”, ha indicado la ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, del ala conservadora del Ejecutivo.

Este enfoque difiere de las decisiones adoptadas este viernes por el Gobierno de España, que ha optado por aprobar una reducción de impuestos aplicables a los carburantes, el gas y la electricidad.