Alemania solo avanzará un 0,6% en 2026, menos de la mitad de lo previsto, según los institutos económicos

Los institutos alemanes recortan a la mitad el crecimiento previsto para 2026 y elevan la inflación por el encarecimiento energético ligado a la guerra.

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25 March 2026, Berlin: German Chancellor Friedrich Merz speaks attends the government questioning in the plenary session of the German Parliament (Bundestag) in Berlin. Photo: Kay Nietfeld/dpa Kay Nietfeld/dpa

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Los principales institutos alemanes de análisis económico han recortado de forma contundente sus previsiones de crecimiento para Alemania. Ahora calculan que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará este año un 0,6% frente al 1,3% estimado el pasado otoño, al tiempo que revisan al alza sus proyecciones de inflación, que situarán el promedio anual en el 2,8% como resultado del encarecimiento de la energía ligado a la guerra en Oriente Próximo.

“Es probable que la crisis de precios de la energía frene la recuperación en Alemania, pero no la detenga por completo”, señala el informe semestral elaborado por los cinco centros germanos (IFO de Múnich, DIW de Berlín, IfW de Kiel, IWH de Halle y RWI de Essen), que dan por hecho que el Gobierno aplicará una política fiscal claramente expansiva.

Según las nuevas proyecciones, el PIB de la mayor economía de la eurozona, que en 2025 apenas avanzó un 0,2% tras dos ejercicios consecutivos en recesión, acelerará su ritmo en 2026 hasta el 0,6%. No obstante, esta cifra queda muy por debajo del 1,3% calculado en las estimaciones publicadas en otoño. De cara a 2027, los institutos prevén que la actividad gane algo de tracción, con un crecimiento del 0,9%, también inferior al 1,4% contemplado anteriormente.

En el capítulo de precios, las nuevas estimaciones tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo apuntan a que el IPC podría alcanzar un máximo del 2,9% en el segundo trimestre de 2026, lo que presionará a la baja la capacidad de compra de los hogares. Los expertos prevén que las tarifas energéticas se moderen gradualmente más adelante, aunque permanecerán por encima de los niveles previos a la guerra durante un periodo prolongado.

Así, la tasa media de inflación en Alemania se situaría en el 2,8% en 2026 y en el 2,9% en 2027, lo que implica una corrección al alza de cuatro y cinco décimas, respectivamente, en comparación con las cifras manejadas en otoño.

Los institutos advierten, además, de que, aunque el encarecimiento de la energía es el principal factor que impulsa la inflación este año, el desfase con el que se trasladan los mayores costes al resto de la economía hará que su impacto se note con especial intensidad en la inflación subyacente de 2027. En concreto, calculan que los precios al consumo excluyendo la energía aumentarán de media un 2,4% en 2026 y un 2,8% en 2027.

La previsión de un crecimiento más débil también tendrá consecuencias en el mercado laboral. Se espera que la tasa de paro alcance el 6,4% en 2026 y el 6,2% en 2027, por encima de las proyecciones de otoño, que apuntaban a un desempleo del 6,1% y del 5,6% para esos años, respectivamente.

En paralelo, la orientación fiscal expansiva se reflejará en las cuentas públicas. El déficit presupuestario de Alemania pasará, según el informe, del 2,7% del PIB en 2025 al 3,7% en 2026 y al 4,2% en 2027, mientras que la ratio de deuda pública sobre PIB aumentará en el mismo intervalo del 63,6% al 67,2%.

“La crisis de los precios de la energía provocada por la guerra con Irán está afectando gravemente la recuperación, pero al mismo tiempo, la política fiscal expansiva está impulsando la economía nacional y evitando una caída mayor”, ha comentado el profesor Timo Wollmershäuser, subdirector del Centro de Macroeconomía y Encuestas del Ifo.

El documento también subraya los riesgos que pesan sobre el escenario central, estrechamente vinculados a la evolución de la guerra con Irán, ya que su desarrollo condicionará la trayectoria de los precios energéticos. En un escenario alternativo, los institutos calculan que un repunte acusado de los costes de la energía podría restar 0,2 y 0,3 puntos porcentuales adicionales al crecimiento del PIB de Alemania este año y el próximo.

Asimismo, alertan de que el impacto sobre la economía real podría ser aún más intenso si el conflicto en Oriente Próximo, a diferencia de lo que se asume en el escenario base, se extiende a otros países o genera mayores tensiones en los mercados financieros. Añaden que, más allá del encarecimiento de la energía, si la contienda se agrava y el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante un periodo prolongado, “existe el riesgo de que se produzcan problemas en la cadena de suministro y las consiguientes limitaciones a la producción en Alemania”.