Amundi apunta a 2026 como posible punto de inflexión para impulsar la inversión sostenible de los particulares

Amundi ve en 2026 un posible punto de inflexión regulatorio y tecnológico para desbloquear la inversión sostenible minorista y acelerar la transición energética.

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Amundi considera que 2026 podría convertirse en una “oportunidad” y un “punto de inflexión” para ajustar los productos de inversión responsable a las preferencias de los inversores, en especial de los minoristas.

Esta reflexión forma parte de sus perspectivas de inversión responsable para 2026, donde detalla que la capacidad de atender la fuerte demanda manifestada por los particulares, sobre todo los más jóvenes, se ve limitada por la “falta de claridad” de las etiquetas y por unas obligaciones de información excesivamente complejas.

Según la gestora, este escenario podría modificarse en Europa en 2026 gracias a la revisión del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles de la UE (SFDR 2.0), junto con la armonización técnica de la directiva sobre instrumentos financieros (MiFID II) y de la directiva de distribución de seguros (IDD).

Amundi estima que la combinación de estas reformas permitirá simplificar las etiquetas y rebajar la complejidad del asesoramiento, lo que “desbloquearía” la participación de los particulares, “siempre que las categorizaciones de los productos permitan una verdadera adecuación entre los productos y el mercado”.

Entre las demás conclusiones que la firma subraya en su informe figura que la adaptación al cambio climático gana peso entre los inversores, situándose al mismo nivel que la transición sostenible. Paralelamente, se está extendiendo la financiación vinculada a la naturaleza, es decir, inversiones en bosques, tierras agrícolas, derechos sobre el agua, etc., que generan retornos mediante su explotación sostenible.

USO DE IA PARA LA SOSTENIBILIDAD

En relación con la IA aplicada a la inversión responsable, Amundi indica que esta tecnología está perfeccionando el análisis de la sostenibilidad, agilizando la incorporación de datos y aportando nuevos enfoques cualitativos. No obstante, advierte de que también existe el riesgo de “ampliar las brechas sociales y la disrupción de la mano de obra, especialmente en sectores expuestos al envejecimiento”.

La entidad identifica posibles oportunidades en plataformas integradas de salud y atención sanitaria, en soluciones de robótica y automatización para servicios con escasez de mano de obra y en infraestructura digital inclusiva para todas las edades.

Al mismo tiempo, avisa de que en 2026 se abordarán determinadas lagunas regulatorias en torno a la IA, como las cuestiones éticas o las divergencias entre regiones, lo que podría llevar a los inversores a “reorientar capital hacia casos de uso social y económicamente útiles”.

FRAGMENTACIÓN DEL PANORAMA ENERGÉTICO

La gestora analiza igualmente la fragmentación del panorama energético derivada de los esfuerzos de autonomía estratégica que están llevando a cabo las distintas regiones. Señala que Europa prioriza la rapidez en un contexto de elevada dependencia exterior, mientras que EEUU lanza “señales contradictorias” en su senda de transición, condicionada por las altas necesidades energéticas ligadas al desarrollo de la IA.

Por su parte, Asia, con China a la cabeza, ya se ha posicionado como líder en la fabricación de tecnologías limpias, dado que para la región los argumentos a favor de una transición energética sostenible son “claros y ofrecen resiliencia climática, independencia energética y oportunidades económicas”.

Amundi subraya que el principal freno para el avance de las energías limpias ya no reside tanto en ampliar la capacidad instalada como en integrar estas tecnologías en el sistema energético.

En concreto, precisa que, a medida que las energías renovables se vuelven más competitivas en costes, las restricciones proceden ahora de las redes, la flexibilidad, el almacenamiento y la velocidad de conexión.

En esta línea, la gestora sostiene que la integración de la energía limpia debe apoyarse en políticas orientadas a agilizar permisos, reducir las colas de espera para la conexión y adaptar las reglas de mercado, entre otros aspectos.