La presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín, ha instado este lunes, durante su participación en un simposio organizado por El Español e Invertia, a que los gobiernos de la Unión Europea incorporen al mandato prudencial de los supervisores comunitarios, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE), un objetivo adicional orientado al crecimiento económico y a la protección del consumidor.
Esta idea coincide con la planteada hace unos días por las patronales bancarias españolas, la Asociación Española de Banca (AEB) y la CECA, que proponían que, junto al mandato actual de la autoridad monetaria centrado en la estabilidad de precios, se añada también el aumento del Producto Interior Bruto (PIB) para “enfocarse en la competitividad”.
En paralelo, la directiva ha defendido que la normativa financiera debe ser más “sencilla” y ha reclamado “una pausa” regulatoria. En esta línea, ha pedido a los reguladores “hacer balance de dónde estamos”, tal y como ha sugerido recientemente la Comisión Europea, y facilitar que las compañías de todos los sectores, incluidos los bancos, puedan “invertir e innovar más” en un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica.
Sobre la coyuntura global, Botín ha señalado que, si tuviera que resumirla en dos conceptos, serían “fragmentación y fragilidad”. El primero, ha explicado, porque el marco internacional previo ha quedado atrás y el mundo ha entrado en una nueva fase en la que la seguridad y la resiliencia resultan cruciales; y el segundo, porque Europa afronta desafíos de gran calado como el cambio climático, el envejecimiento demográfico o las necesidades de defensa.
En este contexto, la banquera ha subrayado que el continente europeo debe “pasar a la acción, conseguir mayor escala, un mercado europeo con mayor integración, más competitivo y asegurar que la autonomía estratégica en defensa y en tecnología es posible”, algo que, ha recalcado, solo se logrará impulsando el desarrollo económico.
“El crecimiento impulsa la inversión, la inversión impulsa la innovación y la innovación es clave para seguir impulsando el crecimiento. Además, crecer más rápido refuerza la resiliencia y la estabilidad a todos los niveles: las economías que crecen poco son a la larga más vulnerables”, ha afirmado la presidenta del banco cántabro.
Desde esta óptica, la máxima responsable de Santander ha remarcado que España y Europa disponen de los elementos necesarios para liderar esta nueva fase: “Tenemos valores que generan confianza en la era de la IA, universidades, talento, empresas que han demostrado su capacidad de ser competitiva globalmente y mucho ahorro privado que podríamos canalizar hacia la inversión con cambios que son posibles y conocidos”.
No obstante, ha alertado de que “el tiempo corre en contra”, dado que la inteligencia artificial está modificando las economías “con una intensidad que no se veía desde la Revolución Industrial”. Por ello, ha insistido en que “el cambio no es una opción, sino una condición para sobrevivir”.
Pese a este escenario exigente, la responsable de la entidad ha querido recordar que la experiencia histórica demuestra que la capacidad de Europa para innovar y superar retos es “más fuerte” que cualquier etapa de incertidumbre.