Ana Botín urge a Europa a implantar una regulación más inteligente para afrontar los riesgos del continente

Ana Botín reclama a Europa una regulación más ágil y proporcionada mientras detalla los planes de crecimiento, operaciones y apuesta por la IA de Santander.

5 minutos

Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander. Antonio Gutiérrez - Europa Press

Publicado

5 minutos

La presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín, ha instado en la Junta de Accionistas de 2026 a avanzar hacia una regulación “más inteligente, más proporcionada y más dinámica” con el objetivo de liberar más capacidad financiera para empresas y hogares, sin “comprometer la estabilidad”.

“Hoy Europa está sobrediagnosticada. Necesitamos crecer más y mejor. La estabilidad financiera es un activo estratégico, pero el crecimiento también lo es. De hecho, un bajo crecimiento es la mayor vulnerabilidad”, ha señalado, aludiendo a los riesgos que la Guerra de Irán supone para Europa, con previsiones de mayor inflación y un menor crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en la UE.

En su análisis, Botín ha subrayado que la distancia en productividad entre Europa y otras grandes potencias económicas se ha ampliado en perjuicio del Viejo Continente, en parte por la “acumulación de normas y regulación en todos los sectores, y en especial el financiero, lo que ha limitado su capacidad”.

Ha insistido en que “no existe un conflicto entre estabilidad y crecimiento. No son sustitutos, sino complementarios: uno refuerza al otro y viceversa”.

La directiva ha apuntado que desafíos globales como el envejecimiento de la población, la sostenibilidad del sistema de pensiones, el incremento de las necesidades de defensa y la inversión en nuevas tecnologías “tienen una sola característica en común: requieren de más financiación”.

En este sentido, ha defendido que “Europa, con todos sus desafíos, sigue siendo el mejor ejemplo de cómo combinar democracia, economía de mercado y cohesión social”, aunque ha advertido de que “para preservar ese modelo es urgente acometer las reformas estructurales pendientes”.

Diversificación del negocio para reducir la volatilidad

En relación con la propia entidad, Botín ha explicado que la diversificación geográfica y de líneas de negocio contribuye a mitigar “sustancialmente el riesgo al reducir la volatilidad”, lo que, según ha dicho, hace que los resultados sean “más predecibles” a lo largo del ciclo.

En este marco, ha calificado de “excepcionales” las cuentas del último ejercicio. En 2025, el banco alcanzó los 180 millones de clientes, un beneficio atribuido récord de 14.100 millones de euros —un 16% más que en 2024 en euros constantes— y un incremento del 17% interanual en el beneficio por acción. Además, obtuvo una rentabilidad sobre el capital tangible (Rote) del 15,3% y unos ingresos totales de 62.400 millones de euros.

Ha precisado que esta evolución no responde solo al recorte de gastos —que dejó la ratio de eficiencia en el 41,2%—, sino también “al avance del programa de transformación del modelo operativo 'One Transformation'”.

En paralelo, el margen neto en 2025 fue aproximadamente tres veces superior a las dotaciones y el ratio de capital CET1 se situó en el 13,5%, por encima del rango objetivo, lo que, según Botín, aporta “estabilidad y sobre todo opcionalidad estratégica para crecer, invertir y revolucionar”.

Santander Polonia, Webster Bank y TSB

Respecto a las operaciones corporativas del último año, la presidenta ha explicado que la filial de Polonia “no encajaba en la estrategia de capturar efectos de red a nivel internacional”, razón por la que se optó por su venta.

Con el capital liberado, el grupo anunció dos compras: TSB en Reino Unido y Webster Bank en Estados Unidos. Sobre TSB, la cúpula de Santander identificó “una oportunidad clara”, gracias a una cartera hipotecaria y de depósitos más robusta, un balance con menor perfil de riesgo y un amplio margen de mejora en eficiencia de costes.

En cuanto a Webster Bank, Botín ha indicado que la adquisición supone un avance en el plan de “reorientar la presencia global hacia aquellos países que muestran efectos mayores en red” y, al mismo tiempo, acelerar la transformación de Santander en “el mercado bancario más grande y rentable del mundo”. La entidad estima que ambas operaciones sumarán más de 2.000 millones de euros de beneficio adicional en 2028.

Objetivos del banco para 2026 y horizonte 2028

Mirando a 2026, la presidenta ha señalado que la prioridad será “crecer en número de clientes y generar confianza con un servicio cada día mejor”.

En términos cuantitativos, ha avanzado que, con “la tendencia positiva” observada en los resultados del primer trimestre —aún no publicados—, se mantienen “todos los objetivos para el año 2026”, que, excluyendo las operaciones inorgánicas, pasan por lograr un aumento de ingresos de un dígito medio y una reducción de costes, ambos en euros constantes, respecto al ejercicio anterior.

“Hemos crecido en número de clientes y en ingresos, mientras que los costes eran más bajos en euros constantes año contra año, dando como resultado una mejora de la eficiencia de aproximadamente 250.000.000 euros y un coste del crédito dentro de lo previsto. La generación de capital en el trimestre se mantiene sólida, con una ratio CET1 que crece respecto a diciembre de 2025”, ha detallado.

Según la hoja de ruta hasta 2028, el banco prevé superar los 20.000 millones de euros de beneficio, alcanzar una rentabilidad (rote) por encima del 20%, mantener una CET1 en torno al 13% y llegar a 210 millones de clientes. En materia de remuneración al accionista, el objetivo es más que duplicar el dividendo en efectivo por acción para 2028, elevando a partir de los resultados de 2027 el 'payout' en efectivo al 35%.

En paralelo, a lo largo de este periodo, el grupo espera generar más de 50.000 millones de euros de capital para sostener tanto el crecimiento rentable como la retribución al accionista.

La apuesta por la IA: 1.000 millones en valor hasta 2028

Entre las ventajas competitivas que Botín atribuye al banco frente a sus rivales destaca el despliegue de la Inteligencia Artificial (IA) ya en marcha en la entidad.

“Está ya desplegada en el 50% del Grupo y estamos trabajando ya en la siguiente generación, 'Gravity 2.0', que es un modelo de plataforma integral diseñado para competir y funcionar en el mundo de la IA, lo que nos va a permitir seguir mejorando a todos los niveles”, ha indicado.

Sobre sus aplicaciones, ha explicado que permitirá “analizar mejor los riesgos, prevenir el fraude, personalizar servicios y ampliar el acceso al crédito”. Ha pronosticado, además, que “va a ser probablemente la mayor transformación económica y social desde la revolución industrial”.

Por ahora, el banco ha incorporado esta tecnología en dos vertientes: una defensiva, centrada en elevar la productividad, y otra ofensiva, orientada a ampliar el alcance comercial.

Con estas iniciativas, Banco Santander calcula generar más de 1.000 millones de euros de valor acumulado hasta 2028 y prevé, en palabras de su presidenta, que “va a ser una palanca clave para mejorar la eficiencia del grupo en alrededor de un punto porcentual, tanto sobre los ingresos como sobre los costes”.