Analistas prevén que Fed y BCE congelen los tipos en su primera cita tras el conflicto de Irán

Los mercados dan por hecho que Fed y BCE mantendrán los tipos tras el conflicto de Irán, pese al repunte energético y a la presión inflacionista.

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Boris Roessler/dpa

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Boris Roessler/dpa

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La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) celebran esta semana sus reuniones de política monetaria para fijar el rumbo de los tipos de interés, en la que será la primera decisión de los grandes bancos centrales tras el repunte de los precios energéticos ligado al conflicto de Irán. Este nuevo escenario, unido a las previsiones de un repunte de la inflación general, refuerza las expectativas de que ambas instituciones opten por mantener el coste del dinero, según coinciden las casas de análisis.

La Fed ya optó por dejar sin cambios los tipos en el rango objetivo del 3,50% al 3,75% en su encuentro de enero y, en esta ocasión, con un contexto geopolítico más tenso y el encarecimiento del petróleo y los combustibles, "resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios", ha indicado el economista jefe de DWS para Estados Unidos, Christian Scherrmann.

En el caso del BCE, la institución no ha modificado sus tipos desde junio de 2025, cuando situó la tasa de depósito (DFR) en el 2%. Pese a la incertidumbre derivada del repunte de la inflación, los expertos consideran que es "demasiado pronto para que el BCE dé señales de un cambio en su orientación de política monetaria", según la economista de Vanguard, Josefina Rodríguez.

Los precios en Estados Unidos ya se encontraban en niveles elevados antes de la ofensiva en Irán y del cierre del estrecho de Ormuz, con un incremento del 2,4% en los dos primeros meses del año. En la zona euro, las presiones eran algo más moderadas, con un 1,9% en febrero. No obstante, la volatilidad del crudo podría seguir impulsando la inflación al alza, aunque este tipo de episodios suelen ser interpretados por los bancos centrales como perturbaciones transitorias.

"Históricamente, estos 'shocks' tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios", ha sostenido Scherrmann.

A pesar de ello, si esta situación se prolonga en el tiempo puede consolidar en familias y empresas la percepción de un encarecimiento generalizado, algo que inquieta tanto a la Fed como al BCE. El aumento de los costes energéticos podría trasladarse a la economía mediante "efectos de segunda ronda" como mayores exigencias salariales o subidas de precios en sectores como el transporte.

"Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando 'efectos de segunda ronda', y cualquier respuesta de política monetaria este mes haría poco por alterar los acontecimientos en Oriente Próximo", ha defendido el analista de DWS.

Previsiones de subida de tipos en Europa para el verano

En la eurozona, los inversores descontaban hasta hace poco una política monetaria estable durante todo el año, con el tipo de referencia anclado en el 2%. Sin embargo, la elevada probabilidad de que el conflicto de Irán impulse aún más la inflación ha llevado al mercado a contemplar un incremento de 25 puntos básicos antes de que termine el verano.

"Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos a una reunión del BCE con tantas incertidumbres sobre la mesa", ha aseverado la jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, Cristina Gavín.

Un escenario menos probable contempla incluso un endurecimiento de hasta 50 puntos básicos de aquí a finales de 2026, condicionado por la intensidad y la duración del impacto de las tensiones geopolíticas sobre la actividad económica del continente.

Lo que sí dan por hecho los analistas es que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, adoptará un tono más duro en la rueda de prensa posterior a la decisión, con especial atención a las expectativas de inflación. El objetivo sería evitar repetir la experiencia de 2022, cuando la institución reaccionó "demasiado tarde" al repunte de los precios, tal y como afirma el economista de MIFL, Niall Scanlon.

"El BCE ha declarado previamente que está dispuesto a 'mirar más allá' de las variaciones temporales de su objetivo de inflación, y esperamos que el mismo enfoque se aplique a cualquier exceso impulsado por la energía, siempre que se considere temporal", ha explicado Scanlon.

Proyecciones de la Fed y debilidad del crecimiento

En Estados Unidos, la evolución del mercado laboral, con tasas de paro por encima del 4% en los últimos meses, no ejercerá una presión excesiva sobre los precios, ya que se anticipa una moderación del consumo de los hogares hacia finales de año. Este enfriamiento podría abrir la puerta a recortes de tipos en la segunda mitad, según el economista jefe de Julius Baer, David Kohl.

"Una mayor dinámica inflacionaria en Estados Unidos y un mercado laboral más débil se convertirán en obstáculos para el gasto privado a largo plazo", ha declarado Kohl, quien también ha vaticinado que la Fed "recortará dos veces los tipos en 25 puntos básicos" durante este año.

En paralelo, el producto interior bruto (PIB) estadounidense ha decepcionado en sus últimos datos, al avanzar un 0,7%, la mitad del 1,4% estimado inicialmente en la lectura preliminar.

"La Reserva Federal se enfrenta ahora a un entorno donde la inflación se mantiene persistente y pronto se verá impulsada por el sector energético, mientras que el crecimiento del PIB y el mercado laboral continúan perdiendo dinamismo. Este escenario no facilita recortes agresivos de las tasas de interés, a menos que la economía muestre señales más claras de un deterioro significativo", ha apuntado el analista de Mercados de eToro en Estados Unidos, Bret Kenwell.

En esta reunión, la Fed publicará además una revisión de sus proyecciones sobre inflación, tipos de interés, desempleo y PIB, que permitirá calibrar cómo valora la institución el impacto de este nuevo 'shock' vinculado a la inestabilidad geopolítica.

"Es probable que veamos un patrón familiar: una inflación general más alta, pero pocos o ningún cambio en las proyecciones de inflación subyacente, mercado laboral o crecimiento económico. Por ahora, el 'dot plot' sugiere solo un recorte de tipos este año, y los mercados observarán de cerca si los responsables de política monetaria eliminan o no ese recorte", ha afirmado el analista de DWS.

El mandato de Jerome Powell, presidente de la Fed, concluye este mes de mayo tras una etapa marcada por las tensiones con el mandatario estadounidense, Donald Trump, que ha reclamado de forma reiterada rebajas más agresivas del precio del dinero, aunque todo indica que tampoco ahora la institución atenderá sus demandas.

Mientras tanto, el Consejo del Banco de la Reserva de Australia decidió este martes elevar el tipo de interés de referencia para sus operaciones en 25 puntos básicos, hasta el 4,10%, encadenando su segunda subida consecutiva. El precio del dinero se sitúa así en su nivel más elevado desde abril de 2025, en respuesta al repunte de las presiones inflacionistas incluso antes de que el conflicto en Oriente Próximo pueda añadir más tensión a la inflación global y doméstica.