Arcadi España y Pepe Álvarez analizan el impacto económico de la guerra en Irán y los desafíos laborales

Arcadi España y Pepe Álvarez revisan el impacto de la guerra en Irán en la economía y los derechos laborales, así como las medidas del Gobierno.

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(I-D): El Ministro De Hacienda, Arcadi España, Y El Secretario General De UGT, Pepe Álvarez. UGT

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El ministro de Hacienda, Arcadi España, mantuvo este jueves un encuentro con el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, para examinar la coyuntura económica actual, condicionada por las incertidumbres generadas por la guerra en Irán, y tratar los principales desafíos en el ámbito del empleo y las relaciones laborales.

Durante la reunión, ambos dirigentes revisaron en detalle la batería de medidas aprobadas recientemente por el Gobierno con el objetivo de contener las tensiones inflacionistas derivadas del conflicto bélico en Irán y reducir su impacto sobre la economía y los hogares.

Desde la organización sindical han recalcado que la prioridad en la negociación colectiva con el Ejecutivo debe ser que “los trabajadores y las trabajadoras de este país no deban pagar las consecuencias de la guerra”. En este sentido, UGT insiste en que cualquier respuesta a la crisis debe proteger el poder adquisitivo y las condiciones de la clase trabajadora.

Otro de los ejes centrales del encuentro fue la relevancia de la acción sindical en la defensa y mantenimiento de los derechos de todas las personas trabajadoras, especialmente en el contexto actual, en el que se perciben amenazas reales de retroceso en las conquistas sociales y laborales alcanzadas en los últimos años.

La reunión, que tuvo lugar en la sede del Ministerio de Hacienda, sirvió también para repasar las medidas impulsadas por el actual Gobierno que han contribuido a mejorar las condiciones laborales, entre ellas la subida del salario mínimo.

Estas iniciativas se enmarcan en un contexto de récord de empleo, con 22 millones de afiliados a la Seguridad Social y la menor tasa de paro registrada en 18 años, lo que, según subrayan, demuestra una vez más que las políticas orientadas a mejorar la vida de las personas trabajadoras no perjudican la creación de empleo, pese a lo que se intenta trasladar desde determinados sectores.