La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha arremetido este martes contra el Gobierno central por adoptar “decisiones liberticidas que pagan otros que no están sentados en las negociaciones” a raíz del incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Desde la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia madrileña, Díaz Ayuso ha advertido de que los “acuerdos electoralistas hacen daño a todos”, el mismo día en que el Consejo de Ministros ha dado luz verde al Real Decreto que fija una subida del SMI del 3,1% hasta alcanzar los 1.221 euros mensuales en catorce pagas.
“Si nos creemos que somos dueños de ese mundo partido en dos, lo único que vamos a hacer es hacer gran daño, y pienso que hay que trabajar desde la responsabilidad, teniendo en cuenta todos los perjuicios que se pueden causar a la imagen de un país, a las inversiones y a las empresas”, ha enfatizado la dirigente autonómica.
En esta línea, ha reivindicado el papel de las compañías y de los emprendedores que “ayudan a mejorar los sistemas públicos” como el de la Comunidad de Madrid, donde “no se deja a nadie atrás”, y ha insistido en la necesidad de ser “respetuosos con el trabajo ajeno y el buen nombre de las empresas” frente a un Ejecutivo que, a su juicio, pretende “colonizarlas e intervenirlas”.
Al respecto, ha recordado que, en su opinión, allí donde se ha aplicado este tipo de políticas, “en cualquier lugar del mundo, a lo largo de la historia, siempre, siempre ha acabado mal y ha acabado arruinando”. Ha añadido, además, que las compañías “son libres y se van a instalar allá donde sean respetadas”.
Avisa de que las empresas "se irán"
“Si las empresas en España empiezan a tener problemas de competitividad, se irán, básicamente. Si no se deja de atacarlas, de intervenirlas con decisiones políticas, con más burocracia, dejarán de dar puestos de trabajo y oportunidades”, ha remarcado la presidenta madrileña, que considera que el país precisa no solo un incremento moderado, sino “triplicar los salarios” porque los actuales provoca que cada vez se sea “menos competitivo a los ojos del mundo”.
Asimismo, ha sostenido que, si se continúa interviniendo en el ámbito empresarial, se acabará configurando un país en el que “se pierden las ganas, el incentivo y las oportunidades” y en el que, además, terminarán marchándose “el talento y los jóvenes”.