El Banco de España celebra que el plan anticrisis haya sido rápido y temporal pero cree que se excede en su alcance

El supervisor cifra en cuatro décimas de PIB el impacto de la guerra pero cree que la respuesta del Gobierno compensará tres de ellas y España crecerá un 2,3%

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El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, a su salida de una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 26 de marzo de 2026, en Madrid (España). Gabriel Luengas - Europa Press

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Rápido, limitado en el tiempo pero algo excesivo en su alcance. “Nos hubiera gustado que estuviera más focalizado donde la incidencia del ‘shock’ es más importante”. Esa es la valoración de José David López Salido, director adjunto de Economía del Banco de España, sobre el plan de respuesta del Gobierno a las consecuencias de la guerra de Irán.

El supervisor presentó este viernes sus nuevas proyecciones macroeconómicas para la economía española, con una clara afectación por el conflicto en Oriente Próximo y sus derivadas. 

España crecerá un 2,3% en 2026

La estimación del Banco de España es que la guerra se comerá cuatro décimas del crecimiento esperado pero que las medidas aprobadas podrán contener un 75% del impacto, conteniendo la pérdida en una única décima.

Antes de la estallar la guerra, los buenos datos observados en afiliación a la Seguridad Social y el consumo privado empujaban la previsión de PIB hasta un 2,4%, que ahora se quedaría en un 2,3%.

El organismo presidido por José Luis Escrivá proyecta un crecimiento del 1,7% para el próximo año, tres décimas por debajo del contemplado antes del ataque de Estados Unidos e Israel.

Todo ello en base a un escenario central sujeto a una elevada volatilidad e incertidumbre. El supervisor elabora sus previsiones mirando a los futuros de energía. Y cualquier indicador depende de la duración del conflicto abierto en Irán y qué intensidad alcance.

Una respuesta rápida...

En su valoración del DL 7/2026, que contiene el grueso de las medidas desplegadas para contener el ‘shock’, el Banco de España valora una decisión “suficientemente rápida” para contener los precios de la energía y evitar un contagio al resto de la cesta de la compra y también su carácter limitado en el tiempo.

La mayoría de rebajas de impuestos, señala el supervisor, tienen una vigencia de algo más de tres meses, condicionada además a una persistencia de la inflación. Cree también el enfoque es correcto: “Pensamos que amortigua el efecto del ‘shock’ sobre el PIB y la inflación, las medidas van a eliminar parte del efecto sobre el empleo, la producción y los precios”, valora López Salido.

... pero no suficientemente redistributiva

Sin embargo, cree que peca de poco redistributivo. “Adolece de no estar muy bien focalizado y de un cierto déficit redistributivo. Nos hubiera gustado más focalización”, asegura el directivo del Banco, que cree que deberían haberse concentrado más esfuerzos fiscales sobre las familias más vulnerables.

La batería de rebajas de impuestos aplicados a las facturas energéticas –bajadas del IVA del 21% al 10% en gas, luz y carburantes, así como de otros tributos—se aplican sobre todos los hogares y empresas, indistintamente de la renta. Y, en el caso de las medidas sobre los carburantes, benefician a aquellos que cuentan con un vehículo privado y recurren más a él.

Un 'shock' histórico y muy volátil

En su análisis sobre el impacto de la guerra, el Banco de España señala a esta guerra como uno de los shocks más intensos históricamente sobre los precios de la energía, con un aumento del 40% en los precios del petróleo en apenas 15 días. En el caso de los precios del gas, si bien no es tan elevado como tras la invasión rusa de Ucrania, el encarecimiento supone un 60%.

“Son sucesos infrecuentes, de gran magnitud y sujetos a gran volatilidad”, incide el director de Economía, que apunta también al impacto que tiene en las cadenas de suministros y el previsible encarecimiento de bienes intermedios y las dinámicas comerciales y financieras de todo el mundo, con un 20% de la producción afectada por un bloqueo en el Estrecho de Ormuz.

Hasta un punto de PIB en el peor escenario

Un recrudecimiento o prolongación del conflicto impactaría a la baja en las perspectivas de la economía española, que en un escenario central ya se verían afectadas en una décima.

Sin embargo, un escenario adverso se comería tres décimas más y uno severo podría recortar hasta un punto de PIB. Para esbozar sus proyecciones, el supervisor mira a los mercados de la energía, estabilizando los precios del petróleo en torno a los 100 dólares el barril en un escenario adverso, y en los 120 dólares en un escenario severo.

La inflación podría rozar el 6%

Respecto a la inflación, el Banco de España cree que se situará en el 3%, empujado por el encarecimiento de la energía a nivel global y su traslado al resto de precios. Es nueve décimas más que sus últimas proyecciones, y todo ello a pesar de compensares en cinco décimas por el paquete de respuesta aprobado por el Gobierno.

Sin embargo, un escenario adverso podría elevar casi un punto la inflación hasta situarla en el 3,9% y llegar incluso al 5,9% en el peor de los escenarios proyectados por el supervisor.

De cara a 2027, prevé un aumento de precios al 2,5%, seis décimas por encima de lo proyectado hace tres meses, empujada por los precios de la energía y el fin de las rebajas fiscales ahora en vigor.