El peor escenario: el petróleo podría llegar a 150 dólares en menos de un año

Cómo la subida del petróleo afectaría PIB e inflación mundial

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Extractores de petróleo. GRUPO MOURE

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El prolongado conflicto en Oriente Medio está generando serias preocupaciones sobre sus efectos en la economía global y estadounidense, especialmente a través de los precios del petróleo y el gas natural, así como de la inflación y el crecimiento económico. La interrupción de suministros energéticos clave y la incertidumbre geopolítica mantienen a los mercados en alerta, aunque han mostrado una resistencia mayor de la esperada desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, con caídas moderadas en índices como el MSCI ACWI y una contención relativa de los diferenciales de crédito.

Joseph V. Amato, presidente y CIO de renta variable en Neuberger Berman, advierte que si el precio del petróleo alcanzara niveles cercanos a los 150 dólares por barril durante un período de seis a doce meses, las consecuencias serían significativas. Según el experto, este escenario provocaría una destrucción notable de la demanda energética, con un impacto estimado de un punto porcentual en el PIB mundial y medio punto porcentual en el PIB estadounidense.

Además, la inflación subyacente -que excluye la energía y los alimentos- podría incrementarse entre 0,25 y 0,50 puntos porcentuales, mientras que la inflación general, que incluye el efecto directo de la energía, podría subir hasta dos puntos porcentuales, presionando la política monetaria y la capacidad de consumo de los hogares.

La duración del bloqueo

Uno de los factores críticos en la dinámica energética es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, así como volúmenes importantes de gas natural licuado, helio, combustibles refinados y materias primas petroquímicas.

La duración del bloqueo en esta región y la magnitud de la escasez energética determinan en gran medida los precios globales de la energía. A pesar de daños parciales en algunas capacidades de producción de gas natural licuado, la mayoría de los suministros energéticos permanecen operativos, mitigando un impacto inmediato más severo.

El efecto del conflicto sobre distintas economías es desigual. Países con alta dependencia de importaciones energéticas como China, Europa, India y Japón enfrentan mayores riesgos de interrupción, mientras que Estados Unidos se encuentra en una posición más resiliente gracias a su alto grado de autosuficiencia energética.

Enfocarse en el largo plazo

Los precios a plazo del WTI y el Brent, actualmente en torno a 76 y 82 dólares para diciembre de 2026, todavía no reflejan una destrucción significativa de la demanda, según Neuberger Berman, lo que sugiere que los mercados esperan cierta capacidad de adaptación a corto plazo.

La incertidumbre geopolítica sigue siendo un factor central: los giros en las negociaciones, despliegues de tropas y la presencia de actores proxy generan un entorno volátil, donde incluso un cambio abrupto en el régimen iraní podría derivar en resultados más inestables que mantener un régimen debilitado. Sin embargo, los analistas recomiendan a los inversores enfocarse en el largo plazo, considerando las caídas del mercado provocadas por la tensión geopolítica como oportunidades para reforzar posiciones estratégicas. La resiliencia económica global y la tendencia hacia la desescalada política apuntan a una recuperación gradual de la productividad y el crecimiento nominal iniciados a principios de 2026.

Los precios

El último informe de la consultora E3G destaca que la tensión en Oriente Medio también ha mantenido elevados los precios del gas natural en Europa y Asia. La dependencia de suministros críticos coloca a estas economías en una situación vulnerable frente a aumentos prolongados de costes, incluso si se alcanza un alto el fuego, ya que podrían pasar varios meses antes de que los niveles de suministro vuelvan a la normalidad, manteniendo la presión sobre la inflación y la estabilidad económica regional.

En paralelo, Edmond de Rothschild AM advierte que la combinación de riesgos energéticos, presiones inflacionistas y tipos de interés al alza está intensificando la volatilidad de los mercados financieros globales. Los bancos centrales, incluido el BCE, han adoptado un enfoque más restrictivo, anticipando al menos tres subidas de tipos hasta finales de 2026.

Mientras tanto, sectores como energía y materiales han registrado ganancias gracias al repunte del petróleo, mientras que tecnología y comunicaciones han sufrido con los tipos más altos y regulaciones más estrictas. Este escenario evidencia cómo la geopolítica y la política monetaria están afectando selectivamente a diferentes áreas del mercado, ofreciendo oportunidades estratégicas para quienes mantengan una perspectiva de inversión a largo plazo.