La inflación repuntará en marzo hasta el 3,5%, frente al 2,3% registrado en febrero, impulsada por el aumento del coste de los combustibles ligado a la guerra en Irán, y podría aproximarse al 4% entre abril y mayo, de acuerdo con los cálculos de BBVA Research.
En una rueda de prensa, el economista jefe de BBVA para España y Portugal, Miguel Cardoso, ha detallado que el conflicto en Irán ya se está trasladando al precio de los carburantes, de modo que, si se consolidan las dinámicas observadas en la primera mitad de marzo, el IPC se moverá en torno al 3,5% este mes.
“Por el momento, la electricidad no está teniendo variaciones relativamente importantes como consecuencia de los cambios que se han producido en la regulación, pero también de los contratos que se han podido ir firmando. Y lo que sí es que hacia abril y mayo la inflación podría llegar a alrededor del 4%”, ha señalado durante la presentación, en rueda de prensa, del “Informe Situación España”.
En este escenario, los analistas de BBVA Research subrayan que estos choques de oferta provocan un “aumento brusco” de la inflación, aunque “no necesariamente tienen por qué trasladarse a expectativas, a inflación subyacente y a perspectivas de inflación a largo plazo”.
Mientras no se materialice ese contagio, consideran que el Banco Central Europeo (BCE), en la reunión de este jueves, “se quedará quieto” y se limitará a dejar abierta la posibilidad de elevar los tipos de interés cuando detecte efectos de segunda vuelta preocupantes o un deterioro de las expectativas de precios. “Pero es muy pronto para eso”, han apuntado desde el servicio de estudios.
En términos macroeconómicos, la entidad calcula que el encarecimiento del petróleo y del gas vinculado a la guerra en Irán restará alrededor de dos décimas al avance del PIB en 2026 y sumará tres décimas a la inflación media, bajo el supuesto de un conflicto de corta duración.
Concretamente, prevé que la inflación se sitúe en el 2,9% en 2026 y retroceda al 2% en 2027, mientras que el PIB crecería un 2,4% tanto en 2026 como en 2027.
La proyección de crecimiento para 2027 se ha revisado al alza en tres décimas, a diferencia de la de 2026, que se mantiene en el 2,4%, ya que el efecto arrastre positivo del último trimestre de 2025 sobre el PIB de 2026 quedará compensado en dos décimas por el incremento del precio del crudo y del gas.
BBVA Research también estima que el avance trimestral del PIB rondará el 0,7% en el primer trimestre, para moderarse después hasta el entorno del 0,4% en el segundo y tercer trimestre.
Prudencia en la respuesta del Gobierno
En relación con las actuaciones que debería poner en marcha el Ejecutivo para amortiguar el impacto económico de la guerra en Irán, Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, ha reclamado “prudencia”, evitar decisiones apresuradas y aguardar a los escenarios que maneje el Banco Central Europeo.
En cualquier caso, ha recalcado que conviene aprovechar la experiencia de la guerra de Ucrania y plantear medidas “focalizadas, no indiscriminadas”, orientadas a mitigar las consecuencias sobre el tejido productivo y sobre las ramas más intensivas en consumo energético.
“Y luego también deben ser medidas compatibles con la consolidación fiscal”, ha añadido Doménech, que ha precisado que aunque es muy importante proteger a los colectivos más vulnerables, “al mismo tiempo hay que buscar un balance, un equilibrio”.
“Sabemos que no es fácil porque, por un lado, no queremos anestesiar la señal de precios, no queremos que la sociedad y que la economía siga consumiendo petróleo y gas cuando su precio se dispara, aunque sea temporalmente, pero también queremos tratar de evitar parte de ese efecto y ahí tenemos un dilema. La mejor forma de resolverlo sería dejar que los precios se movieran y realizar transferencias de renta directas de tipo cuantía fija a aquellos colectivos, a aquellos hogares más vulnerables”, ha opinado.
A su juicio, estos deberían ser los criterios que guiasen la actuación de las autoridades monetarias y fiscales, tanto españolas como europeas. “Y también sería necesario que hubiera cierta coordinación a nivel europeo con las medidas”, ha agregado Doménech, que además ha señalado que, en el escenario central de BBVA Research, que contempla una guerra en Irán de corta duración, “no sería necesario activar la excepción ibérica” para limitar el precio del gas.
Bajar el IVA de los combustibles, una opción prematura
Por otro lado, Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA y director general de BBVA Research, ha remarcado que, aunque el repunte del precio del crudo ha sido relevante, todavía se mantiene por debajo de los niveles alcanzados durante la guerra de Ucrania.
“Estamos muy lejos, pero es que el gas ha subido mucho menos, está mucho más aislado, o sea que el impacto en la economía, en el poder adquisitivo es bastante menor que los choques que tuvimos en aquel momento”, ha precisado.
En lo que respecta a la situación de hogares y empresas, Sicilia ha insistido en que el aumento del petróleo ha sido “significativamente muy baja” si se compara con el episodio vivido durante la invasión de Ucrania.
“En este contexto, medidas generalizadas de subvencionar el precio de la gasolina a todo el mundo, de bajar el IVA, creo que no sólo sería precipitado, sino que además tienen un coste fiscal que tú quieres guardarte en caso de que este choque sea más relevante que el que estamos viendo ahora mismo”, ha subrayado.
Medidas acotadas en el tiempo
Además, ha advertido de que cualquier intervención debería ser temporal, fijando con claridad los niveles a partir de los cuales se aplican y los umbrales a partir de los que se retiran.
De lo contrario, “el riesgo de que esa temporalidad se convierta en una transferencia de renta permanente aumenta”. “¿Y por qué nos preocupan los riesgos de transferencia permanente? Porque si algo ha hecho bien Europa comparado con Estados Unidos es que en los últimos años la reducción de la intensidad de consumo de petróleo por unidad de producto ha caído mucho más. De hecho, está por debajo del 2% (...) Es algo que no puedes perder”, ha afirmado.
En cualquier caso, los expertos de BBVA Research piden que la sociedad “interiorice” que todas estas actuaciones tienen un coste y que, como contribuyentes, “las van a pagar de otra manera, aunque sea indirectamente”.