El BCE pide a los bancos prepararse ante los riesgos del nuevo modelo de IA de Anthropic

El modelo Mythos de Anthropic, capaz de detectar fallos, fuerza al BCE a intensificar la vigilancia sobre la resiliencia digital bancaria

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El Banco Central Europeo ha mostrado su preocupación por el nuevo modelo de IA de Anthropic. MANUEL RODRIGUEZ/ECB

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El Banco Central Europeo (BCE) ha iniciado contactos con entidades de la eurozona para evaluar su preparación ante los riesgos asociados al nuevo modelo de inteligencia artificial de Anthropic, conocido como Mythos. Según avanzó Reuters, los supervisores están recabando información de los bancos sobre su preparación frente a este nuevo foco de riesgo tecnológico.

La preocupación se centra en la ciberseguridad y en la capacidad atribuida al modelo para detectar vulnerabilidades en sistemas informáticos, un potencial que supervisores y sector financiero siguen de cerca por sus posibles implicaciones para infraestructuras críticas como la banca.

Este movimiento se enmarca en una vigilancia más amplia de los riesgos operativos vinculados a la inteligencia artificial, en un momento en el que los reguladores tratan de anticiparse a escenarios todavía emergentes.

Qué preocupa del modelo Mythos

La inquietud gira en torno a las capacidades avanzadas atribuidas a Mythos para programación y detección de fallos de seguridad. Reuters recoge que el temor regulatorio es que herramientas de este tipo puedan facilitar ataques más sofisticados o acelerar la explotación de vulnerabilidades.

En ese contexto, el BCE estaría pidiendo a las entidades que refuercen su preparación ante posibles escenarios de riesgo, incluyendo planes de contingencia y evaluación de vulnerabilidades, según distintas informaciones publicadas este martes.

La cuestión no se está abordando como un riesgo financiero clásico, sino como un posible riesgo operativo y de ciberseguridad, un terreno donde el supervisor europeo lleva tiempo elevando exigencias.

La respuesta del BCE y los bancos

Según las informaciones publicadas, el BCE no ha activado una respuesta extraordinaria, sino que está incorporando esta cuestión a sus intercambios habituales con las entidades supervisadas.

El objetivo sería evaluar hasta qué punto los bancos cuentan con mecanismos para responder a posibles amenazas derivadas del uso malicioso de nuevas herramientas de inteligencia artificial. Ese seguimiento encaja además con el creciente peso que ha adquirido la resiliencia operativa dentro de la agenda supervisora europea.

Un debate que ya rebasa a Europa

La reacción no se limita al BCE. Reuters informa de movimientos similares en otros supervisores, entre ellos el Banco de Inglaterra y autoridades estadounidenses, en un contexto en el que el debate sobre inteligencia artificial y ciberseguridad ha ganado intensidad.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió recientemente sobre los riesgos cibernéticos ligados a esta nueva generación de modelos, mientras otros organismos han alertado del posible aumento de amenazas aceleradas por IA.

Eso sitúa el caso en un marco más amplio: no como una preocupación aislada del supervisor europeo, sino como parte de una discusión regulatoria internacional.

El reto de ir por delante de la tecnología

Una de las cuestiones de fondo es si los reguladores están llegando a tiempo. Distintos análisis citados por Reuters apuntan a que los supervisores avanzan más lentamente que la adopción tecnológica del propio sector financiero.

Ese posible desfase es uno de los factores que estaría empujando a intensificar la vigilancia preventiva, especialmente en un ámbito como el bancario, muy expuesto a riesgos operativos.

Por ahora, el despliegue de Mythos sigue siendo limitado, pero su aparición ha bastado para activar una reacción temprana del supervisor europeo.

Más allá del caso concreto de Anthropic, el episodio apunta a una tendencia de fondo: la inteligencia artificial empieza a entrar en la supervisión bancaria no solo como oportunidad tecnológica, sino también como fuente potencial de riesgo.

En ese contexto, la petición del BCE a los bancos para prepararse ante estos escenarios refleja hasta qué punto la ciberseguridad se consolida como una de las nuevas fronteras de la estabilidad financiera.