El último informe de Binance Research concluye que la cotización del petróleo no marca el rumbo del bitcoin, ya que ambos activos funcionan “bajo procesos de fijación de precios independientes”, tal y como detalla el estudio “The Impact Mechanism of Oil Prices on Bitcoin”.
El documento subraya que, en el mercado actual, el peso del capital institucional se ha convertido en el elemento clave a la hora de determinar los precios, por encima del papel tradicional de las materias primas.
El análisis, que recoge una década de información (2016-2026), toma como referencia la reciente crisis en el Estrecho de Ormuz (febrero-marzo de 2026) y la utiliza como un “experimento natural” para evidenciar esta falta de conexión. En esas semanas, mientras el barril de Brent repuntaba un 46% por las tensiones de suministro, el bitcoin no solo aguantó el envite, sino que avanzó un 15%, batiendo el comportamiento del Nasdaq (+1%) y del oro (-3%).
El papel del capital institucional como escudo
De acuerdo con el informe, la reacción de la criptomoneda ante el shock energético se articuló en tres etapas: una fase de “breve debilidad inicial” motivada por la aversión al riesgo (días 1-3), un periodo de “absorción lateral” (días 4-14) en el que cada corrección era aprovechada para comprar y, finalmente, un “rally independiente” que impulsó el precio del bitcoin desde los 66.000 hasta los 75.000 dólares (días 15-24).
Este desacople obedece a “el papel determinante” del capital institucional, que funcionó como colchón a través de tres vías. En el tramo más tenso de la crisis, entre el 2 y el 17 de marzo, los ETF de bitcoin al contado registraron entradas netas por 1.700 millones de dólares. Paralelamente, se observó un aumento de la demanda en los mercados de Estados Unidos y las compañías continuaron reforzando sus reservas de bitcoin en balance.
Estos tres focos de demanda autónoma —los flujos hacia fondos cotizados (ETF), las compras en el mercado al contado y la acumulación por parte de empresas— “absorbieron conjuntamente el impacto macroeconómico e impulsaron el repunte posterior”.
Correlaciones puntuales y efecto en la volatilidad
Binance Research matiza que la única fase con una correlación “positiva y significativa” entre petróleo y bitcoin se dio entre 2020 y 2022. Atribuye este episodio a la expansión monetaria extraordinaria de los bancos centrales, que llevó a que todos los activos de riesgo se moviesen de forma sincronizada por un mismo factor de liquidez. Fuera de ese intervalo, el coeficiente de correlación resulta “indistinguible de cero”.
No obstante, el estudio puntualiza que el petróleo no es completamente irrelevante, ya que sus variaciones sí influyen en la volatilidad de corto plazo de Bitcoin, aunque no condicionen su trayectoria de fondo. De hecho, los episodios geopolíticos vinculados al crudo tienden a generar “oportunidades de entrada” más que amenazas estructurales.
Desde Binance Research insisten en que considerar el petróleo como variable central en los modelos de inversión en bitcoin “no está respaldado por la evidencia”. En su lugar, recomiendan focalizarse en métricas internas del ecosistema cripto, como la liquidez en 'stablecoins' o los flujos hacia los ETF.
A pesar de la desconexión actual, el informe advierte de que este equilibrio podría alterarse en un contexto de “crisis global de liquidez” o ante un “endurecimiento monetario agresivo”.