Bolsas y Mercados Españoles (BME), controlada por la suiza Six, podría quedar bajo supervisión directa de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) en el caso de que el volumen de contratación de una acción llegue o supere el 5% del volumen total de negociación de la Unión Europea (UE).
Se trata de uno de los umbrales fijados por la Comisión Europea para determinar cuándo una infraestructura de mercado pasa a ser "significante" dentro de la propuesta aún en discusión en Bruselas del Paquete de Integración y Supervisión de Mercado (MISP).
El MISP diseña un sistema de vigilancia mixto, en el que la ESMA asume la supervisión directa de las infraestructuras consideradas "significantes", mientras que el resto seguiría bajo el control de los supervisores nacionales, que en España es la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
De acuerdo con el artículo 38fa de la propuesta, el criterio se aplicará a la relación entre el volumen de negociación de acciones, fondos cotizados (ETF), bonos o derivados vinculados a acciones, crédito, tipos de interés, divisas o materias primas y el volumen total de la UE.
En el caso español, la supervisión de la ESMA solo podría extenderse a BME y no a Six, dado que la operativa en Suiza queda fuera del ámbito de la UE, y tampoco a Acquis Tecnologies, otra filial del grupo con sede en Reino Unido.
Por ese mismo motivo, BME no se vería afectada por el umbral previsto para la categoría de 'Operador de mercado paneuropeo', una figura reservada a plataformas con varias bolsas dentro de la UE, como Euronext. En este supuesto, los requisitos pasan por concentrar al menos el 50% del volumen de negociación procedente de distintos Estados miembros y alcanzar un tamaño mínimo del 2% del volumen total de negociación comunitario.
Desde BME señalan que aún están analizando con detalle el impacto potencial de estos umbrales, ya que los volúmenes y datos varían en función del periodo y entra en juego la "noción de grupo": si un centro de negociación, una entidad de contrapartida central (CCP) o un depositario central de valores (CSD) supera uno de los límites, toda la infraestructura del grupo quedaría bajo la supervisión de la ESMA.
Entre los umbrales aplicables a las CCP, la ESMA asumirá la vigilancia de aquellas con un volumen medio de operaciones de valores compensadas superior a 100.000 millones de euros o cuyo requisito medio agregado de margen inicial y aportaciones al fondo de garantía durante un año exceda los 25.000 millones de euros.
En cuanto a los CSD, se han definido dos referencias para determinar su carácter significativo: que la proporción entre el valor de las instrucciones de liquidación que tramitan y el valor total de las instrucciones procesadas por todos los CSD de la UE sea igual o superior al 5% o que sean de importancia "sustancial" para el funcionamiento del mercado de valores y la protección de los inversores "en al menos tres Estados miembros de acogida".
Retos del nuevo marco de supervisión
Según BME, la propuesta plantea varios desafíos. Uno de ellos es el riesgo de configurar un grupo reducido de infraestructuras supervisadas por la ESMA percibidas como 'champions', con más capacidad, peso e influencia, frente a otras plazas más pequeñas.
"La norma no está planteada para crear campeones y otras infraestructuras de segundo nivel. Es una de las cuestiones que se van a observar en las negociaciones entre colegisladores", explicó la directora de Asuntos Públicos para la UE y América Latina de BME, Pilar Martínez, en un encuentro con periodistas.
En esta misma línea, advierte de que la diferencia entre qué entidades se consideran "significativas" y cuáles no "puede generar un entorno de dos niveles". "La idea es que todas las infraestructuras puedan crecer y tengan capacidad de obtener esa masa clínica", añadió.
Otra de las medidas del MISP prevé obligar a las CCP a relacionarse con otras que soliciten acceso a los centros de negociación, sustituyendo los actuales modelos voluntarios. Los rechazos a peticiones de interoperabilidad solo se permitirán por motivos de riesgo sistémico debidamente justificados.
Sobre este punto, BME alerta de que podría imponer a participantes de menor tamaño o con recursos limitados unas cargas operativas desproporcionadas desde el punto de vista del negocio.
El MISP también incorpora la figura de los 'hubs' de CSD, una categoría a la que se accederá al cumplir determinados umbrales. Cada 'hub' deberá conectarse con el resto y los CSD que no tengan esa condición deberán enlazarse, al menos, con uno. A juicio de BME, estos límites pueden dificultar que los CSD locales lleguen a convertirse en 'hubs', lo que restringiría la competencia y consolidaría las estructuras actuales.
Calendario y próximos pasos en la UE
El MISP se presentó en diciembre de 2025 y ahora continúa su tramitación en las instituciones comunitarias. El texto se someterá a la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo el 5 de mayo, con la previsión de contar con un primer borrador al día siguiente. Las enmiendas se presentarán el 16 de julio y la votación en comisión está prevista para el cuarto trimestre del año, de forma que el Parlamento pueda fijar su posición.
Paralelamente, el Consejo de la UE, bajo presidencia chipriota en la primera mitad del año, abordará la propuesta el 5 de mayo en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin) y volverá a tratarla en un Ecofin informal los días 22 y 23 de mayo.
Con las posiciones del Parlamento y del Consejo, junto con la de la Comisión Europea, las tres instituciones iniciarán a comienzos de 2027 las negociaciones interinstitucionales, los llamados trílogos, para cerrar el texto definitivo.