Bnext ha comunicado que pondrá fin a su actividad dirigida a clientes particulares como neobanco a partir del 13 de abril, mientras reorienta su negocio hacia servicios para compañías como proveedor de infraestructura financiera.
En su nota, la compañía explica que las condiciones del mercado "se han vuelto cada vez más desafiantes", con una competencia "creciente" y un marco regulatorio "más complejo". Bnext atribuye a estos factores la imposibilidad de mantener su anterior modelo de negocio.
Los clientes podrán seguir operando con normalidad con su cuenta y la tarjeta asociada hasta el 12 de abril. Desde el día 13 se procederá al cierre definitivo de todas las cuentas. Los importes que no se hayan retirado antes de esa fecha se transferirán a una cuenta de saldos abandonados, donde quedarán protegidos por ley y podrán reclamarse durante un periodo de 20 años.
Aunque Bnext no disponía de ficha bancaria y, por tanto, no era un banco tradicional, funcionaba con una licencia de "Entidad de Dinero Electrónico", que le daba cobertura para custodiar fondos de clientes, ofrecer cuentas y emitir tarjetas destinadas a realizar pagos básicos.
"El negocio y mercado fintech ha cambiado considerablemente, y con ello, hemos tenido que pivotar nuestra propuesta de valor. Tras varios años ofreciendo productos al consumidor final y en un entorno cada vez más competido y con una regulación más compleja, hemos decidido dar un paso hacia el futuro, enfocándonos en ayudar a empresas a lanzar sus propios productos de pago", ha indicado el consejero delegado, Guillermo Vicandi.
De cara a esta nueva etapa, la empresa aprovechará su bagaje y su plataforma tecnológica para poner a disposición de empresas e instituciones soluciones escalables con las que lanzar productos de pago "de manera rápida, eficiente y dentro de un marco regulado".
En relación con el B3X, el token de utilidad que proporcionaba descuentos en las comisiones de la tarjeta, la firma está estudiando la viabilidad y el posible interés de nuevas utilidades alternativas.