Boeing ha cerrado febrero con la entrega de 51 aviones comerciales, el mejor dato para este mes desde 2017 y por delante de su competidor Airbus. Al mismo tiempo, el fabricante ha comunicado la detección de un defecto en el cableado del 737 Max que obligará a posponer algunas entregas futuras, aunque sin impacto sobre la meta anual de alrededor de 500 unidades para 2026, ya que el problema se prevé solventar en pocos días.
Tras hacerse pública esta incidencia operativa, las acciones de la compañía llegaron a dejarse un 3% en la Bolsa de Nueva York, si bien finalmente moderaron la caída hasta el 0,67% al cierre de la sesión.
En el acumulado del año, los envíos alcanzan ya las 97 aeronaves, ocho más que en el mismo intervalo de 2025. En el desglose por modelos, las entregas de febrero se repartieron entre 43 unidades del 737 Max y tres del 787 Dreamliner, además de tres aparatos 767 y dos 777.
Respecto a la cartera de pedidos, Boeing registró 128 encargos en los dos primeros meses de 2026, más del doble de los 49 anotados un año antes. Solo en febrero se formalizaron 21 pedidos, por encima de los 13 que se contabilizaban en el mismo periodo acumulado de 2025, de acuerdo con un comunicado de la empresa.
Con estas cifras, el grupo consolida la tendencia favorable en el negocio de aviones comerciales tras cerrar 2025 con 600 aparatos entregados, el mejor registro desde 2018. Ese ejercicio, además, Boeing regresó a los números negros por primera vez desde 2019 y obtuvo un beneficio de 2.238 millones de dólares (1.876 millones de euros).
Por otro lado, la compañía estadounidense se encuentra a punto de ultimar una de las operaciones más voluminosas de su trayectoria: un pedido de 500 aviones 737 Max que se hará público cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaje a Pekín a finales de este mes, según apunta “Bloomberg”, aunque el acuerdo todavía no está completamente cerrado.