Bogas señala a REE como única responsable del apagón por no actuar con la agilidad necesaria

José Bogas culpa solo a REE del gran apagón de abril y defiende que Endesa cumplió las normas mientras el sistema operaba en situación de debilidad extrema.

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El consejero delegado de Endesa, José Bogas, ha responsabilizado a Red Eléctrica de España (REE) como único causante del apagón del 28 de abril, al considerar que “no actuó con la agilidad suficiente ni en la previsión, ni en la programación, ni en la corrección de los errores”.

Durante su intervención en la Comisión de Investigación del Senado sobre la caída del suministro eléctrico y de las comunicaciones del 28 de abril de 2025, Bogas sostuvo que el operador del sistema “valoró inadecuadamente” las inestabilidades de la red en esa jornada y que “no tuvo la agilidad de reacción que deberían haber tenido”.

El directivo rechazó también la tesis de la “causa multifactorial” apuntada por el informe del Gobierno, “ya que todos los días existen incidentes” en la red y, según defendió, corresponde a REE mantenerlos bajo control. En paralelo, reiteró que todas las centrales de Endesa “funcionaron correctamente” durante el episodio.

A su entender, el origen “central y determinante” del apagón fue la decisión del operador del sistema de programar “un número reducido de grupos con capacidad de gestionar dinámicamente la tensión”. Esta configuración, unida a la imposibilidad de las renovables de aportar ese servicio, habría colocado al sistema en una situación de riesgo.

Detalló que las instalaciones eólicas y solares “no están habilitadas para gestionar la tensión de forma dinámica”, de modo que la limitada potencia síncrona disponible dejó la red en una posición de “debilidad extrema”. Enfatizó que la obligación de asegurar la continuidad y la seguridad del suministro recae en el operador del sistema, que dispone de los instrumentos necesarios para ello.

Bogas cuestionó, además, la idea de que el mercado determine por sí solo el mix energético diario a través de la subasta del día anterior. “No es así”, afirmó, recordando que, una vez fijado el resultado económico, Red Eléctrica debe decidir mediante restricciones técnicas qué grupos entran finalmente en operación para garantizar la estabilidad en frecuencia y tensión, con capacidad para sustituir unas unidades por otras.

Según explicó, la combinación de tecnologías el día del apagón seguía un patrón similar al de jornadas previas, pese a que a lo largo de 2025 ya se habían detectado avisos de oscilaciones de tensión. Indicó igualmente que durante ese año se produjeron varios avisos relevantes en días anteriores al suceso.

En particular, señaló que desde las 9.00 horas de ese mismo día se observaron “señales claras de inestabilidad” y que antes de las 11.00 horas Endesa ya había trasladado esta información al operador del sistema, que, a su juicio, no le dio la trascendencia necesaria.

Relató que se registraron dos oscilaciones de frecuencia —una vinculada a una planta fotovoltaica en Badajoz y otra relacionada con la interconexión con Francia— que el operador del sistema consiguió corregir con rapidez, aunque para ello tuvo que alterar la topología de la red, los intercambios con Portugal y Francia y el modo de operación.

No obstante, Bogas considera que estas maniobras redujeron de forma notable las herramientas disponibles para el control de la tensión. “Había poca potencia síncrona”, reiteró, subrayando que, pese a que la corrección de la frecuencia fue adecuada, el sistema quedó en un estado de “debilidad extrema”.

Todas las centrales de Endesa cumplieron “rigurosamente”

El ejecutivo defendió que, a la vista de los datos analizados, todas las centrales de Endesa actuaron “rigurosamente” conforme a las normas de seguridad y que no se desconectaron hasta alcanzar los umbrales fijados. “Puedo afirmarlo con los datos que conocemos”, insistió.

Bogas añadió que, con el esquema actual de “operación reforzada”, no prevé que se repita un apagón de las mismas características, ya que ahora se mantienen en servicio diario entre 15 y 20 grupos síncronos, frente a los nueve programados el día del incidente. A su entender, esta “operación reforzada” debería consolidarse como “operación normal” del sistema.

Sin embargo, opinó que, con las condiciones previas al apagón, un episodio similar sí habría podido reproducirse, dado que ya existían “pruebas evidentes” de señales de inestabilidad. Reconoció igualmente que “nunca” pensó que pudiera producirse un apagón de esta magnitud, y advirtió de que una mayor penetración de renovables complica el control de la tensión, aunque existen mecanismos para mitigar ese efecto.

En este marco, recordó que se intentó elevar el umbral de tensión de 420 a 435 kilovoltios, una medida inicialmente rechazada por la entonces Comisión Nacional de la Energía, si bien posteriormente la Unión Europea concedió a España una excepción para operar en ese rango.

Sobre el sistema de mercado eléctrico en cuartos de hora, Bogas consideró que no fue el detonante del apagón, aunque pudo tener cierta incidencia, ya que la entrada y salida brusca de renovables intermitentes genera “picotazos” de tensión más frecuentes con el cuarto horario que cuando los ajustes eran horarios.

En relación con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), lo definió como un “buen plan” y “ambicioso”, pero defendió que debe aplicarse con flexibilidad y adaptarse a la realidad operativa del sistema. “No es una mala política, es una buena política mal gestionada”, afirmó, al tiempo que mostró su confianza en las instituciones y negó la existencia de acuerdos entre la CNMC y Red Eléctrica.

Renovables de Endesa y recurso al informe del Gobierno

Bogas explicó que alrededor del 90% de las plantas renovables de Endesa estarían ya preparadas para “a día de hoy” realizar un control dinámico de la tensión, conforme al procedimiento operativo 7.4, y que el porcentaje restante alcanzará esa capacidad en los próximos meses.

El consejero delegado indicó además que Endesa ha recurrido el informe del Gobierno porque entendía que les situaba en una posición de “indefensión”. “El sistema eléctrico es un sistema muy complejo y aprobar o dejar pasar un informe del que no conocíamos ni las consecuencias que iba a tener ni lo que se nos imputaba, creíamos que nos dejaba en indefensión, y por creer que nos dejaba en indefensión decidimos recurrir a este informe”, argumentó.

También cuestionó que la propia REE participara en el informe europeo de Entso-E, al considerar que era una parte implicada en el apagón y, en su opinión, con “una responsabilidad muy grande”.

En cuanto al régimen de operación reforzada vigente desde el apagón, calculó que supone un coste aproximado de 1.100 millones de euros por el aumento de los costes de los servicios complementarios. De esa cantidad, cifró en unos 230 millones de euros el impacto para Endesa, ya que a los clientes domésticos con tarifas a precio fijo no se les traslada íntegramente ese sobrecoste.

Por último, indicó que, hasta la fecha, las reclamaciones recibidas por la compañía suman “pocos millones de euros”, aunque advirtió de que el mayor perjuicio económico podría derivar del lucro cesante de la industria afectada.