Brasil ha vuelto a demostrar la solidez de su economía en América Latina al presentarse como un mercado atractivo para la inversión de empresas españolas, especialmente en ámbitos como la transición energética, durante un encuentro impulsado por la Cámara de Comercio Brasil-España y la Fundación Consejo España-Brasil.
La V edición del Seminario Brasil reunió el pasado miércoles en el auditorio de la Fundación Mapfre en Madrid a directivos empresariales, responsables de la Administración y especialistas en análisis económico y fiscal, con el objetivo de poner de relieve la fase de consolidación macroeconómica que atraviesa Brasil, pese a la compleja coyuntura internacional.
En este marco, la analista de la unidad de Riesgo País y dirección de riesgo país y gestión de deuda de Cesce, María José Chaguaceda, identificó como focos de oportunidad los recursos naturales estratégicos vinculados a la transición energética, la dimensión de su mercado interno y las ventajas derivadas del acuerdo UE-Mercosur, “que podría impulsar el crecimiento en sectores más allá de los tradicionales”.
Entre los factores de riesgo, Chaguaceda hizo hincapié en la presión fiscal y en el proceso de normalización tras el ciclo de subidas de los tipos de interés, que en Brasil se sitúan en el 15%.
La economía brasileña avanzó un 3,4% en 2024 respecto al ejercicio anterior y las previsiones contemplan una expansión del 2,1% para 2025, lo que implicaría la entrada en una “fase de normalización tras un período de fuerte dinamismo”, según apuntó el consejero económico de la embajada de Brasil en España, Daniel Fernandes.
Además, Brasil cerró el 2025 con una inflación del 4,26%, una tasa de desempleo del 5,1% y un nivel de deuda externa que se mantiene en torno al 35% del PIB.
En el plano de las relaciones bilaterales, el stock de inversión española en el país supera los 278.000 millones de euros y el intercambio comercial se situó por encima de los 10.000 millones en 2025.
El director fiscal para Brasil & Hispam de Telefónica, Miguel Iglesias, puso en relieve la reforma del sistema tributario brasileño, que ha evolucionado desde un entramado complejo de imposición indirecta hacia un modelo híbrido más cercano al IVA europeo.
“Para multinacionales como Telefónica, esto supone desafíos operativos y financieros, pero también oportunidades de inversión a largo plazo”, indicó Iglesias, quien también subrayó la voluntad de Brasil de incorporarse a la OCDE y su alineamiento progresivo con los estándares fiscales internacionales.
Durante la jornada se remarcó igualmente que Brasil afronta el nuevo ciclo económico con una agenda de reformas estructurales en marcha y con el reto de traducir su estabilidad macroeconómica en mayores niveles de productividad e inversión sostenida.
Paralelamente, la presidenta de la Cámara de Comercio Brasil-España, Trinidad Jiménez, recalcó en su intervención que el acuerdo UE-Mercosur “ofrece enormes oportunidades, sobre todo a las pequeñas y medianas empresas”. “Las empresas grandes ya estamos allí, ahora es el momento de aquellas que están pensando dónde expandirse”, añadió.