La Comisión Europea ha advertido este martes de que el futuro presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034 obligará a “decidir entre distintas opciones” y ha insistido en la necesidad de reforzar la “flexibilidad” del marco financiero, al considerar que será esencial para adaptar el gasto a las necesidades de la Unión en los próximos años.
“Alcanzar a tiempo un acuerdo sobre el marco financiero plurianual (MFF, por sus siglas en inglés) es hoy más importante que nunca. Por definición, el MFF es un ancla de previsibilidad. Aporta certeza en un mundo incierto. Pero, precisamente porque el entorno es cada vez más inestable, también necesitamos incorporar un cierto grado de flexibilidad”, ha señalado el comisario de Presupuesto, Piotr Serafin, durante el debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo.
En su discurso, Serafin ha remarcado que la iniciativa de Bruselas pretende impulsar ámbitos como la competitividad, la seguridad o la proyección internacional de la Unión, sin abandonar el respaldo a políticas tradicionales como la cohesión y la agricultura. No obstante, ha avisado de que será imprescindible ajustar las prioridades al volumen real de recursos disponibles, en un contexto de presión sobre las cuentas públicas nacionales.
“Seamos sinceros, no nos podemos permitir todo. Los Estados miembro también tienen presión presupuestaria. Por eso hay que decidir entre distintas opciones. Opciones que hay que seleccionar responsablemente, para casar la ambición con los recursos”, ha añadido.
Según el comisario, equilibrar ambición y recursos pasa por avanzar en nuevas fuentes de ingresos para la Unión, para lo que ha solicitado el apoyo de la Eurocámara. Al mismo tiempo, ha reiterado el compromiso del Ejecutivo comunitario como “mediador honesto” entre el Parlamento Europeo y el Consejo (Estados) con el fin de facilitar un acuerdo.
Serafin ha defendido también los planes nacionales y regionales contemplados en la propuesta de la Comisión, al entender que permitirán a los Estados miembro “utilizar los recursos escasos de mejor manera”, frente a las reservas expresadas por parte del Parlamento Europeo, que teme un deterioro de la transparencia y de la dimensión genuinamente europea del gasto.
El Parlamento reclama más ambición presupuestaria
La Eurocámara, por su parte, insiste en que el próximo marco financiero debe ser más ambicioso, con un incremento de alrededor del 10% respecto al planteamiento de Bruselas, para responder a los desafíos del bloque. Los eurodiputados reclaman reforzar tanto las nuevas prioridades —como la seguridad, la competitividad o la innovación— como las políticas tradicionales, entre ellas la agricultura y la cohesión, consideradas pilares de la solidaridad dentro de la UE.
“La Unión necesita medios más adecuados para responder colectivamente a un entorno geopolítico, económico y social que está cambiando rápidamente”, ha señalado la ponente del informe con el que la Eurocámara fijará este martes su posición negociadora, la socialista portuguesa Carla Tavares, quien ha reclamado nuevas fuentes de ingresos para evitar recortes en programas clave y garantizar el pago de la deuda derivada de 'Next Generation' sin reducir el apoyo a los beneficiarios.
En la misma línea se ha pronunciado la también socialista Sandra Gómez, quien ha defendido la creación de una “cesta ambiciosa” de nuevos recursos propios que permita recaudar al menos 60.000 millones de euros para financiar las nuevas prioridades y afrontar el pago de la deuda sin recortes, apostando al mimso tiempo por avanzar en medidas como la fiscalidad digital, los gravámenes al juego online o a los criptoactivos.
Por su parte, la eurodiputada 'popular' Isabel Benjumea ha rechazado trasladar al futuro presupuesto el modelo de los fondos de recuperación y ha advertido contra una posible “nacionalización” de las políticas europeas, al tiempo que ha defendido mantener la financiación de la política agrícola, de cohesión y pesquera, así como reforzar la inversión en defensa, competitividad e innovación y simplificar la gestión para reducir la carga burocrática.
Desde la izquierda, sin embargo, Estrella Galán ha criticado lo que considera “un presupuesto de guerra”, que pretende “cambiar cohesión social por tanques y drones”. Un enfoque que, a su juicio, pone en riesgo las políticas sociales, por lo que ha reclamado proteger y dotar adecuadamente el Fondo Social Europeo para hacer frente a problemas como la pobreza o la crisis de la vivienda.
A su vez, la eurodiputada de los Verdes Diana Riba también ha cuestionado que la propuesta de Bruselas debilite las políticas sociales y el apoyo al sector agrario, al tiempo que ha criticado que el modelo planteado reduzca el papel de las regiones y del ámbito local en el diseño y gestión de los fondos europeos.
División entre los Estados y calendario para el acuerdo
El debate en Estrasburgo tiene lugar justo antes de la votación con la que el Parlamento Europeo fijará su mandato para negociar con los gobiernos, paso previo al arranque de las conversaciones formales con los Estados miembro, que continúan enfrentados sobre el volumen total y las prioridades del futuro marco financiero.
Estas discrepancias ya quedaron claras en la reciente cumbre informal celebrada en Nicosia (Chipre), donde países como Alemania y Países Bajos se opusieron a ir más allá de la propuesta de la Comisión, frente a otros como España, que reclaman un presupuesto más ambicioso para responder a las nuevas prioridades del bloque.
En la que fue la primera discusión al máximo nivel político desde que Bruselas presentara su iniciativa —que fija un techo de gasto del 1,26%—, los líderes reiteraron el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que termine el año, aunque evidenciaron la brecha entre quienes abogan por reforzar los recursos de la UE para afrontar retos como la seguridad o la competitividad y quienes defienden ajustar el gasto al nivel de financiación disponible.
Pese a todo, la reunión concluyó con el compromiso del presidente de Chipre y de la presidencia de turno del Consejo de la UE, Nikos Christodoulides, de presentar en la cumbre formal de junio una contrapropuesta con cifras concretas que sirva de base para las negociaciones.