Bruselas apuesta por el diálogo con Trump pero se declara preparada para responder a la amenaza arancelaria

La UE prioriza el diálogo con Trump, pero avisa de que activará sus herramientas comerciales si se confirman los nuevos aranceles contra ocho países europeos.

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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. SIERAKOWSKI FREDERIC / EUROPEAN UNION

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La Comisión Europea ha advertido este lunes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que el bloque comunitario cuenta con instrumentos comerciales y está listo para activarlos si Washington materializa su amenaza de imponer nuevos aranceles a los ocho países que participaron en maniobras militares en Groenlandia. No obstante, ha recalcado que tanto Bruselas como los líderes de los Veintisiete siguen inclinándose por el “diálogo” y por evitar una “escalada” en el actual pulso comercial.

En una rueda de prensa, el portavoz comunitario responsable de Comercio, Olof Gill, ha explicado que todas las opciones permanecen abiertas, aunque ha insistido en que el Ejecutivo comunitario no tomará una decisión definitiva mientras continúen las consultas “en marcha” entre los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para evaluar el escenario.

Varios de estos dirigentes coincidirán esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), cita a la que también está prevista la asistencia de Trump. Sin embargo, el equipo de Von der Leyen ha señalado que, por ahora, no figura en la agenda un encuentro entre la presidenta de la Comisión y el mandatario estadounidense.

“La Unión Europea tiene herramientas a su disposición y está preparada para responder si se aplican los aranceles con los que ha amenazado (Estados Unidos). Utilizaremos esas herramientas según sea necesario y haremos todo lo necesario para proteger los intereses económicos de la UE”, ha reiterado Gill ante los medios.

Al mismo tiempo, el portavoz ha indicado que de las conversaciones en curso entre los líderes europeos, incluida la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, “se desprenden claramente que la prioridad es dialogar, no escalar la situación y evitar la imposición de aranceles; porque, en última instancia, ello perjudicará a los consumidores y empresas a ambos lados del Atlántico”.

Cumbre extraordinaria para fijar la respuesta de la UE

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha convocado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión a una cumbre extraordinaria en Bruselas con el objetivo de coordinar la reacción frente a Washington. La reunión se celebrará este jueves en la capital comunitaria a partir de las 19:00 horas.

Mientras tanto, los servicios comunitarios rehúsan concretar qué pasos se barajan hasta que concluyan los contactos entre capitales y se confirme la amenaza de Trump, que prevé la entrada en vigor de aranceles adicionales desde el 1 de febrero para los ocho países señalados: Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.

“A veces, la forma más responsable de liderazgo es la moderación. El liderazgo responsable es lo que caracteriza a la presidenta von der Leyen y, de hecho, a la Unión Europea en su conjunto”, ha sostenido el portavoz comunitario, evitando así desvelar la estrategia concreta.

Gill ha recordado, en cualquier caso, que el paquete de aranceles diseñado por la Unión Europea el año pasado para responder al primer choque arancelario con Trump, que afectaría a un volumen de 93.000 millones de euros en importaciones procedentes de Estados Unidos, y que se mantiene congelado desde la tregua alcanzada en verano, se reactivará automáticamente el próximo 7 de enero salvo que el bloque decida lo contrario.

Otro de los principales instrumentos con los que cuenta la Unión es el instrumento anticoerción, creado para poder responder con sanciones frente a amenazas de potencias extranjeras que tratan de presionar económicamente al bloque para condicionar decisiones internas o cambios legislativos. Se trata de la herramienta más contundente disponible y, hasta la fecha, nunca ha sido utilizada, ya que establece un procedimiento por fases y sus efectos no son inmediatos.

El abanico de medidas defensivas recogidas en este mecanismo —que el propio reglamento define como el “último recurso” cuando fracasa el diálogo para lograr acuerdos que pongan fin a la coerción— incluye desde restricciones a las importaciones y exportaciones de bienes y servicios hasta límites a los derechos de propiedad intelectual y al acceso de la inversión extranjera directa.