La Comisión Europea ha reiterado este lunes que las actuaciones de los Estados miembro para hacer frente al encarecimiento de la energía deben ser “temporales y específicas”, de manera que no entren en conflicto con los objetivos estratégicos de largo recorrido marcados por la Unión Europea.
Así lo ha indicado el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, en una rueda de prensa posterior al Consejo de ministros de Energía de la UE, donde los Veintisiete han examinado el impacto de la creciente tensión en Oriente Próximo sobre los mercados energéticos y han compartido información sobre las medidas nacionales puestas en marcha para proteger a hogares y empresas.
“Estamos analizando cómo podemos reducir las facturas energéticas de los ciudadanos. Esta es nuestra principal prioridad”, ha subrayado el comisario al término del Consejo de Energía celebrado en Bruselas.
En esta línea, ha explicado que el Ejecutivo comunitario pretende disponer también de “opciones de emergencia” listas para activarse si la situación en los mercados energéticos se deteriora, con la finalidad de salvaguardar tanto a los consumidores como al tejido empresarial.
Al mismo tiempo, Jorgensen ha recalcado que la reacción europea no puede quedarse únicamente en medidas de corto alcance y debe complementarse con transformaciones estructurales que disminuyan la vulnerabilidad de la UE frente a la volatilidad de los mercados energéticos internacionales.
“Si queremos dejar de ser simples receptores de los precios en los mercados internacionales, necesitamos más energía limpia producida en Europa, más y mejores redes eléctricas y más interconexiones”, ha remarcado.
En este marco, los ministros de Energía han abordado igualmente los progresos del paquete europeo de redes eléctricas, una propuesta destinada a reforzar las interconexiones entre Estados miembro y a facilitar el intercambio de electricidad dentro del mercado interior comunitario.