La Comisión Europea ha planteado este miércoles una suspensión provisional de los aranceles a determinados fertilizantes, dentro de un paquete más amplio de medidas analizadas con los ministros de Agricultura de los Veintisiete en una reunión informal en la que también se ha debatido sobre el porvenir de la Política Agraria Común (PAC) y los principales retos del sector agrario en la UE.
El encuentro ha estado dirigido por los comisarios europeos de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic; de Agricultura y Desarrollo Rural, Christophe Hansen; y de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi. La Comisión ha revisado con los ministros las últimas iniciativas para respaldar a los productores, entre ellas la opción de suspender temporalmente los aranceles que la UE impone a ciertos fertilizantes importados de terceros países.
“Mantener los fertilizantes a precios asequibles es fundamental para los ingresos de los agricultores y para la seguridad alimentaria de Europa, lo que requiere tanto diversificar las fuentes de suministro como reforzar nuestra propia capacidad de producción. Aunque los precios se han estabilizado, los costes de los fertilizantes siguen siendo alrededor de un 60% más altos que en 2020, y eso sencillamente no es sostenible”, ha señalado Sefcovic en rueda de prensa tras finalizar la reunión.
A partir de este análisis, el comisario ha detallado que el Ejecutivo comunitario está preparando “una respuesta adicional y específica” que consistiría en suspender de forma temporal los aranceles de la nación más favorecida (NMF, por sus siglas en inglés) que aún gravan el amoníaco, la urea y, llegado el caso, otros fertilizantes, con la finalidad de aliviar la carga que soportan los productores europeos y reforzar la seguridad alimentaria.
España respalda esta propuesta, tal y como ha confirmado el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, al término de la reunión, donde ha advertido de que los fertilizantes representan “uno de los grandes agujeros estratégicos” de la Unión Europea en materia de producción de alimentos.
Al mismo tiempo, la Comisión ha defendido ante los Estados miembro que cualquier rebaja de aranceles debe ir acompañada de mecanismos de supervisión que aseguren que el beneficio llega efectivamente a las explotaciones agrarias y no se pierde a lo largo de la cadena de suministro.
En esta línea, el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, ha incidido en que la prioridad es reducir la presión que soportan los productores y reforzar la seguridad alimentaria europea, un objetivo que, según ha indicado, pasa tanto por “ampliar y diversificar las fuentes de suministro” como por “fortalecer la capacidad de producción” dentro de la Unión, en un contexto en el que los costes de los fertilizantes continúan muy por encima de los niveles anteriores a la crisis energética.
Los ministros han tratado igualmente el futuro de la Política Agraria Común (PAC), con especial atención a su financiación y al próximo marco financiero plurianual posterior a 2027, en un momento de preocupación en el campo por la continuidad y estabilidad de las ayudas comunitarias.
Según detalla el Ejecutivo comunitario, la cita ha permitido además repasar la competitividad del sector agrario europeo en un escenario de creciente volatilidad en los mercados internacionales y de mayor presión competitiva de terceros países. Ante esta situación, la Comisión y los Estados miembro coinciden en la necesidad de asegurar condiciones de competencia justas y una mayor reciprocidad en el comercio agroalimentario.
Otro de los puntos sobre la mesa ha sido la simplificación administrativa, una de las principales reclamaciones de los agricultores, con el fin de reducir la carga burocrática y facilitar la gestión cotidiana de las explotaciones.
De acuerdo con la Comisión, los debates han estado condicionados por la incertidumbre económica global y por la urgencia de proteger la posición de los agricultores europeos, en un contexto en el que la seguridad alimentaria se ha convertido en un asunto estratégico para la Unión Europea.