Bruselas insta a ajustar las ayudas energéticas a las restricciones fiscales por la guerra

Bruselas reclama ayudas energéticas temporales, selectivas y ajustadas al límite fiscal ante el impacto de la guerra en Oriente Próximo en la UE.

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El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, interviene en un debate de la sesión plenaria del Parlamento Europeo celebrada en Bruselas. ALAIN ROLLAND / EUROPEAN PARLAMENT

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La Comisión Europea ha instado este martes a los Estados miembro a que, al diseñar nuevos apoyos para amortiguar el impacto de la guerra en Oriente Próximo sobre la energía, tengan presente el actual margen fiscal disponible y limiten estas intervenciones a ayudas “temporales y selectivas”.

“Nuestra recomendación a los Estados miembro de la UE es que mantengan estas medidas como temporales y selectivas. Asimismo, teniendo en cuenta el límite fiscal al que nos enfrentamos”, ha indicado el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, que ha remarcado que el espacio presupuestario es ahora más estrecho que en crisis anteriores.

En este escenario, el responsable económico del Ejecutivo comunitario ha recalcado que la coyuntura fiscal, caracterizada por mayores niveles de deuda, déficits abultados y tipos de interés más elevados, fuerza a los gobiernos a afinar mucho más en el diseño de sus respuestas.

Por ello, Bruselas vuelve a desaconsejar medidas de carácter generalizado como las que se pusieron en marcha durante la anterior crisis energética derivada de la agresión rusa contra Ucrania, cuando, según detalla, la mayor parte de los apoyos se dirigió al conjunto de la población en lugar de concentrarse en los hogares con menos recursos.

Dombrovskis ha recordado que el coste medio de aquellas actuaciones se situó en torno al 2,5% del PIB, mientras que, de haberse orientado solo al 40% de los hogares con menores ingresos, el impacto fiscal se habría reducido al 0,9%.

Además, ha señalado que buena parte de esos programas de ayuda continúan vigentes, ya que los gobiernos tienden a prorrogarlos ante la sucesión de nuevos “shocks económicos”. Por ello, ha reiterado que las futuras medidas deben incorporar desde su concepción una cláusula de caducidad explícita que asegure su carácter limitado en el tiempo.

“Una de las lecciones de la crisis energética anterior es que las medidas deberían haber sido mucho más temporales y mucho más focalizadas de lo que fueron, y por tanto resultaron mucho más costosas fiscalmente”, ha advertido.

Estas orientaciones llegan en un momento de repunte de los precios de la energía asociado al conflicto en Oriente Próximo que, de acuerdo con los cálculos de la Comisión, podría recortar el crecimiento de la economía de la UE entre 0,2 y 0,6 puntos porcentuales y presionar al alza la inflación.