La Comisión Europea ha salido este lunes en defensa de su estrategia de apoyo al "made in Europe" tras las amenazas de China de aplicar contramedidas, remarcando que una de sus prioridades es disminuir la dependencia del bloque en ámbitos considerados estratégicos.
La respuesta comunitaria se produce después de que el Gobierno chino avisara de posibles represalias si la Unión Europea sigue adelante con su futura Ley de Aceleración Industrial, al entender que introduce exigencias discriminatorias para las compañías extranjeras y vulnera las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Desde Bruselas han reiterado que las iniciativas europeas están "cuidadosamente calibradas" para cumplir metas económicas y estratégicas, entre ellas reforzar la competitividad, la resiliencia y la seguridad económica de la UE.
"Uno de los objetivos es reducir nuestras dependencias de terceros países y promover el uso de productos 'made in EU', especialmente en varios sectores clave donde intentamos reducir esas dependencias. Y también se trata, por supuesto, de reciprocidad", ha indicado en una comparecencia ante la prensa en Bruselas la portavoz de Industria del Ejecutivo comunitario, Siobhan McGarry.
Al mismo tiempo, ha recalcado que la Unión Europea continúa siendo "uno de los mercados más abiertos del mundo" y dispone de la red de acuerdos comerciales más amplia, por lo que confía en que esa apertura sea "mutua" por parte de sus socios.
"Nos comprometemos con nuestros socios globales en la medida de lo posible en el diseño y desarrollo de estas políticas.Estamos dispuestos a dialogar con nuestros socios globales para conocer sus puntos de vista sobre nuestras políticas", ha añadido.
En esta línea, la Comisión sostiene que sus propuestas se inscriben en la estrategia para reforzar la base industrial europea y recortar dependencias, al tiempo que insiste en que toda su normativa respeta plenamente sus compromisos internacionales, incluidas las obligaciones derivadas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).