La Comisión Europea ha planteado este miércoles retocar una de las normas técnicas del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS) con el objetivo de conservar un mayor volumen de derechos de CO2 en la reserva y reforzar así su capacidad de reacción ante un posible escenario de tensión alcista en los precios y de escasez durante la próxima década.
En particular, el Ejecutivo comunitario propone dejar de suprimir de forma automática los derechos acumulados en la denominada reserva de estabilidad del mercado cuando rebasan el umbral de 400 millones, de manera que sigan disponibles en lugar de ser expulsados definitivamente del sistema.
Hasta el momento, esos permisos se cancelaban de forma permanente como parte del dispositivo creado para corregir el exceso de oferta. Con la modificación planteada, pasarán a conservarse como un colchón adicional que permitiría intervenir en situaciones de falta de derechos o de elevada volatilidad.
La Comisión sostiene esta propuesta en la evolución reciente del ETS, que, tras años con un notable superávit, se dirige hacia una etapa de mayor escasez en los próximos años, lo que, según alerta Bruselas, podría incrementar la presión sobre las cotizaciones si no se cuenta con instrumentos adicionales.
El Ejecutivo comunitario subraya que mantener estos derechos en la reserva hará posible disponer de un “margen de maniobra” extra para estabilizar el mercado en momentos de estrés, sin modificar la arquitectura básica del sistema ni intervenir de forma directa en la formación de precios, que seguirá marcada por el juego entre oferta y demanda.
La iniciativa, que deberá ahora ser examinada y negociada por el Parlamento Europeo y el Consejo, se presenta después de constatar que el mecanismo vigente ha ayudado a reducir el excedente de derechos acumulado en el mercado y ha contribuido, según detalla la Comisión, a restablecer el equilibrio del sistema.
Riesgo de volatilidad y revisión del mecanismo en julio
Bruselas sitúa este cambio en un contexto de mayor incertidumbre energética derivada de la guerra en Oriente Próximo, que está tensionando los mercados y aumentando el riesgo de movimientos bruscos en las cotizaciones del carbono.
En esta línea, el Ejecutivo comunitario argumenta que reforzar la reserva servirá para amortiguar futuros episodios de volatilidad y aportar un plus de certidumbre a la industria, en un momento clave para acelerar las inversiones en descarbonización.
La modificación se integra en un paquete más amplio de retoques del ETS que la Comisión prevé presentar en julio, cuando abordará la revisión del sistema más allá de 2030 para alinearlo con el nuevo objetivo climático de recortar un 90% las emisiones en 2040.
Según recuerda la Comisión, el ETS, operativo desde 2005, se ha consolidado como una de las herramientas centrales de la UE para recortar emisiones, con una reducción cercana al 50% en los sectores cubiertos, sobre todo en la generación eléctrica, aunque con progresos más moderados en la industria.