La Comisión Europea ha dado a conocer este martes un plan para aligerar y ordenar el entramado legislativo comunitario, con un paquete de medidas destinado a que las normas sean "más claras, más fáciles de aplicar y mejor ejecutadas", al tiempo que prevé un control más estricto sobre los Estados miembro mediante sanciones más disuasorias y procedimientos de infracción más ágiles cuando se produzcan incumplimientos.
La propuesta abarca tanto las nuevas iniciativas legislativas como el acervo normativo ya vigente, con una estrategia que pretende evitar una mayor complejidad regulatoria, mejorar la aplicación en los países de la UE y recortar las divergencias nacionales que hoy fragmentan el mercado único.
El comisario económico, Valdis Dombrovskis, ha explicado que el objetivo de Bruselas es "ofrecer resultados, no solo normas", y ha defendido una modernización profunda de la forma en que se diseñan, ponen en marcha y se hacen cumplir las leyes europeas, apostando por reglas "más simples y más fáciles de cumplir".
Entre las principales líneas de actuación, el Ejecutivo comunitario propone incorporar el principio de "simplicidad desde el diseño" a todas las propuestas legislativas, de modo que las obligaciones, los plazos y las consecuencias del incumplimiento queden definidos con claridad desde el inicio del proceso normativo.
Otro pilar del plan consiste en reforzar la ejecución de la normativa de la UE, con expedientes de infracción más rápidos y un foco especial en los sectores clave del mercado único donde se han detectado incumplimientos reiterados por parte de los Estados miembro.
En esta línea, Bruselas se marca como meta acelerar los procedimientos, priorizar los casos con mayor impacto económico y asegurar que se mantengan condiciones de competencia equitativas entre todos los países de la Unión.
"Debe quedar absolutamente claro quién debe actuar, cómo cumplir y cuáles son las consecuencias del incumplimiento. También buscaremos que las normas de la UE favorezcan la innovación y a las pymes, y avanzar hacia una armonización plena cuando sea necesario para lograr un auténtico mercado único sin barreras nacionales", ha indicado el político letón.
Según ha precisado, el nuevo enfoque de aplicación se apoyará en procedimientos "más rápidos", un uso más intenso de la automatización y sanciones más severas para los Estados que no respeten la legislación europea, además de reducir el volumen de expedientes que permanecen abiertos durante años.
La Comisión pretende asimismo disminuir el número de casos estancados a largo plazo y estrechar la coordinación con los gobiernos nacionales para garantizar una aplicación más uniforme de las normas comunitarias en todo el territorio de la Unión.
En paralelo, el Ejecutivo comunitario quiere reforzar el sistema de evaluación de impacto de las nuevas propuestas y simplificar los procesos de consulta pública, con la intención de que sean más ágiles, menos burocráticos y centrados en los elementos realmente esenciales.
Revisión de leyes para eliminar solapamientos y cargas extra
El plan contempla también una revisión amplia del conjunto de la legislación europea en 12 áreas prioritarias --como energía, transporte, agricultura o el ámbito digital-- con el fin de suprimir normas desfasadas, solapamientos regulatorios o exigencias innecesarias que añaden cargas administrativas adicionales.
Al mismo tiempo, Bruselas quiere abordar el fenómeno del 'gold-plating', es decir, la práctica por la cual los Estados miembro incorporan requisitos adicionales al transponer las directivas europeas, lo que puede levantar nuevas barreras en el mercado único y encarecer el cumplimiento para empresas y ciudadanos.
Para combatirlo, la Comisión plantea colaborar estrechamente con los gobiernos nacionales en la detección de estas cargas suplementarias y reforzar su seguimiento mediante herramientas como el Semestre Europeo, con el objetivo de avanzar hacia un marco regulatorio más coherente y menos gravoso en toda la Unión.