Bruselas propone liberar en 2026 la mitad del préstamo de 90.000 millones a Kiev aún bloqueado por Orbán

La Comisión Europea adelanta los pasos técnicos para liberar 45.000 millones del préstamo a Kiev en 2026 y activa 1.400 millones con activos rusos congelados.

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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, recibe en Kiev a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa ALEXANDROS MICHAILIDIS

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, recibe en Kiev a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa ALEXANDROS MICHAILIDIS

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La Comisión Europea ha detallado este miércoles su plan para poder poner en marcha a lo largo de este año el desembolso de cerca de la mitad de los 90.000 millones de euros del préstamo que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE pactaron en diciembre para cubrir las necesidades financieras más urgentes de Kiev. Sin embargo, la ayuda sigue sin poder activarse por la negativa del Ejecutivo húngaro de Viktor Orbán a cumplir el acuerdo a Veintisiete y levantar su veto.

“Trabajamos para que todo esté listo tan pronto como sea posible”, ha señalado en rueda de prensa en Bruselas el portavoz comunitario de Presupuestos, Balazs Ujvari, al explicar que la finalidad de la iniciativa —que requiere el visto bueno del Consejo (los gobiernos)— es “avanzar todos los pasos técnicos” necesarios para que el préstamo pueda ejecutarse en cuanto se supere el bloqueo impuesto por Hungría.

Según ha recordado Ujvari, los líderes de los 27 ya otorgaron en su cumbre de diciembre la autorización política a la ayuda financiera de 90.000 millones, por lo que ahora el Ejecutivo comunitario se centra en precisar “el cuánto desembolsar, para qué objetivos y a través de qué canales”.

La propuesta de Bruselas pasa por desembolsar 45.000 millones a lo largo de este año y dejar el resto para 2027, con fondos dirigidos tanto a cubrir necesidades presupuestarias —incluidos los gastos corrientes de la administración ucraniana— como a sostener el esfuerzo militar del país frente a la agresión rusa.

En lo relativo a 2026, el documento comunitario prevé asignar 16.700 millones al funcionamiento administrativo del Estado ucraniano y otros 28.340 millones a las necesidades militares, según ha precisado el portavoz.

El plan presentado por la Comisión contempla, además, otorgar a Kiev una exención en las normas de las compras conjuntas de drones, que obligan a adquirir, siempre que sea posible, material militar producido al menos en un 65 % en Estados miembros de la UE o en Ucrania.

La excepción responde a las “necesidades en el corto plazo” de Ucrania y le permitirá emplear los recursos de esta ayuda para adquirir drones con un mayor porcentaje de componentes procedentes de terceros países. “Ucrania afronta una guerra y tiene necesidades inmediatas, en el corto plazo, críticas y masivas para defenderse”, ha indicado el portavoz comunitario de defensa, Thomas Regnier, al justificar la flexibilidad que plantea la Comisión.

Nuevo tramo de 1.400 millones con intereses de activos rusos congelados

En paralelo, el Ejecutivo comunitario ha comunicado este miércoles la puesta en marcha de un nuevo tramo de 1.400 millones de euros en apoyo a Ucrania, financiado con los intereses generados por la congelación de activos soberanos rusos en territorio europeo como resultado de las sanciones que la UE aplica al Kremlin desde el inicio de la invasión.

Es la cuarta transferencia de este tipo —la anterior se efectuó en verano de 2025— y se nutre de los “beneficios extraordinarios” obtenidos por los intereses de los saldos de efectivo ligados a los activos inmovilizados del Banco Central de Rusia depositados en depositarios centrales de valores europeos. El 95 % de estos recursos se canalizará hacia Kiev mediante el Mecanismo de Cooperación para Préstamos a Ucrania y el 5 % restante a través del Fondo Europeo para la Paz.

En mayo de 2024, el Consejo (los gobiernos) modificó el marco jurídico para asegurar que los ingresos extraordinarios derivados de la retención de estos activos pudieran destinarse a apoyar a Ucrania. Este esquema es distinto de la propuesta planteada el año pasado —que quedó aparcada por las reservas de Bélgica— para utilizar directamente la liquidez de los activos congelados con el fin de respaldar el préstamo de 90.000 millones.