CaixaBank Research considera que las expectativas de inflación a medio plazo mantienen “una elevada estabilidad a ambos lados del Atlántico, lo que ayuda a que las perturbaciones tengan un impacto moderado en el canal financiero a raíz del conflicto en el Golfo Pérsico, según su informe mensual de abril”.
El director de Economías y Mercados Internacionales de CaixaBank Research, José Ramón Díez, señala que la incertidumbre “continúa presidiendo cualquier diagnóstico sobre la duración y el alcance de la inestabilidad” que condiciona la evolución de la economía global.
En este contexto, apunta que el canal inflacionista ya se encuentra activado, con un primer impacto en los carburantes que ya se refleja en los registros de inflación de marzo, situados en el 3,3% en España y en el 2,5% en la eurozona.
Asimismo, sostiene que para calibrar el efecto definitivo sobre la inflación será imprescindible incorporar al análisis las distintas medidas fiscales que cada Estado ponga en marcha para amortiguar el impacto del choque de oferta.
Dependencia energética y efectos asimétricos
En cuanto a los posibles efectos adversos sobre el crecimiento a través del canal comercial, prevé que serán “asimétricos entre regiones y países”, en función del grado de dependencia del crudo y del gas de Oriente Próximo, del nivel de eficiencia energética, de la estructura productiva de cada economía y de la capacidad fiscal disponible para suavizar el choque de oferta.
Según el autor, este escenario complica la elaboración de previsiones económicas y financieras, “con la sensación de que el mayor riesgo, si la tregua de dos semanas no llega a buen puerto, es que las entregas físicas de crudo se vean amenazadas”, lo que podría impulsar una demanda adicional por motivos de precaución y llevar los precios del petróleo a cotas muy superiores a las actuales.
Además, detalla que las grandes economías del sudeste asiático, como India, Filipinas o Vietnam, figuran entre las más expuestas, junto con varios países africanos donde el peso del sector agrícola es muy elevado y, en consecuencia, su vulnerabilidad a los precios y a los flujos de fertilizantes es especialmente alta.
En contraste, Díez considera que Estados Unidos afrontaría un impacto potencial más limitado “al mejorar su relación real de intercambio con las subidas del precio del petróleo y del gas natural”, si bien advierte de que otros elementos seguirán complicando la hoja de ruta de la Fed (Sistema de la Reserva Federal) en los próximos trimestres.
Geopolítica, comercio marítimo y puntos de estrangulamiento
Con alrededor del 80% del comercio mundial dependiendo del transporte marítimo, subraya de nuevo “la importancia de algo tan básico como la geografía, con 'choke points' como los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, cuyo control puede alterar la oferta de productos estratégicos para las cadenas de valor mundiales”.
“En un evento geopolítico como el actual, se puede dar marcha atrás, pero más difícil es evitar las cicatrices estructurales en las decisiones de los agentes económicos provocadas por la pérdida de confianza”, concluye Díez, recordando que aún no se han revelado plenamente las consecuencias derivadas de “la tormenta arancelaria de los últimos meses”.