El 57,6% de las pequeñas y medianas empresas terminó 2025 con resultados positivos, frente al 20,1% que registró pérdidas y el 22,3% que quedó en punto muerto, sin generar beneficios, de acuerdo con el “Barómetro de primavera de 2026” elaborado por el Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos.
Según los gestores administrativos, estas cifras reflejan que la pyme española aguanta la situación actual, pero cada vez con menor colchón, mayor presión y un riesgo estructural creciente.
Dentro del 20,1% de pymes que cerraron 2025 en negativo, el 26,6% pasó a números rojos durante el propio ejercicio, lo que, a juicio de estos profesionales, muestra que no se trata de un problema “heredado”, sino de un “deterioro reciente”.
“Lo preocupante no es solo cuántas empresas están en pérdidas, sino cuántas han pasado a estarlo ahora. Eso es lo que indica hacia dónde nos dirigimos”, ha afirmado el presidente del Consejo General, Fernando Jesús Santiago, que ha añadido que el problema de las pymes es el entorno en el que están desarrollando su actividad.
Para los gestores administrativos, el examen de la actividad económica plantea “una paradoja que atraviesa todo el informe”. Aunque el 41,3% de las empresas incrementó sus ventas en 2025, ese repunte de la facturación no se tradujo en una mejora proporcional de los beneficios.
“La consecuencia es clara: una compresión generalizada de márgenes, donde el esfuerzo adicional no se convierte en beneficio, sino en mera supervivencia. Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo”, ha advertido Santiago.
En su opinión, esta dinámica de las pymes encaja con el contexto macroeconómico hacia el que se dirige la economía española: “La palabra 'estanflación' define muy bien un crecimiento muy bajo (valor añadido estancado) combinado con un incremento de los costes (inflación)”, ha señalado.
El documento detecta varios elementos que, sumados, conforman un escenario “cada vez más exigente”. Así, el 69,1% de los gestores administrativos percibe un incremento de la presión fiscal, el 81,8% identifica los costes laborales como uno de los principales obstáculos y el 84,5% destaca la incertidumbre económica como factor clave.
“No se trata de un único factor, sino de la suma de todos ellos. Y sus efectos empiezan a ser visibles”, señalan el informe, que recoge que el 56,1% de los profesionales aprecia un aumento del riesgo empresarial, mientras que alrededor del 19,2% de las compañías afronta ya problemas “graves” de liquidez.
“Un porcentaje similar de las empresas que declaran pérdidas es el de aquéllas que aumenta sus necesidades de financiación, con lo cual, donde hay un beneficio neto negativo también hay un flujo libre de caja negativo. Cuando la presión viene de todos los frentes -costes, impuestos, incertidumbre-, lo que se reduce no es sólo el margen sino también la capacidad de resistir en el tiempo”, avisa Santiago.
Desgaste creciente, pero sin crisis inmediata
Más allá de los indicadores económicos, el barómetro refleja también que el 86,1% de los gestores administrativos considera que la relación con la Administración no ha mejorado en el último año, y un 39,9% sostiene que hoy resulta más difícil gestionar que hace doce meses.
El informe detalla que los principales problemas de gestión están vinculados al exceso de normativa (83,5%), la lentitud (69,8%), la falta de atención (62,8%) y los obstáculos asociados a la digitalización (53,3%).
“Hemos avanzado en tecnología, pero no siempre en eficacia. Y eso está generando una sensación cada vez más extendida de que el sistema no está acompañando a quien tiene que acompañar”, ha subrayado el presidente del Consejo General.
El estudio añade que la digitalización administrativa no está aliviando la carga, sino que en muchos casos la desplaza directamente al empresario, “añadiendo nuevas capas de complejidad”.
En este escenario, el barómetro indica que el 64,7% de las pymes mantuvo estable su plantilla en 2025, evitando recortes de personal pese al contexto adverso, aunque lo hicieron “con menos margen, más presión y mayor riesgo”.
“Hoy el valor no está sólo en analizar o en representar, sino en acompañar de verdad a las empresas cuando tienen que tomar decisiones, cumplir obligaciones y seguir operando en un sistema cada vez más complejo”, señala Santiago.
De acuerdo con los gestores administrativos, el Barómetro de primavera de 2026 no describe una crisis inminente, pero sí lanza la señal de un “desgaste acumulativo”.
“Fiscalidad, costes, burocracia y funcionamiento administrativo configuran un entorno que limita el crecimiento, reduce la rentabilidad y aumenta la vulnerabilidad del tejido empresarial. Las empresas están respondiendo. La cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones”, concluye Santiago.