Comisiones Obreras (CCOO) ha alertado de que no es momento de caer en la autocomplacencia ante la evolución del mercado de trabajo y ha exigido un nuevo impulso en las políticas públicas, orientado al “objetivo posible del pleno empleo” mediante apoyos a un modelo productivo que reduzca la estacionalidad estructural y asegure proyectos industriales con arraigo en los territorios.
“Necesitamos empleos de calidad que no dependan exclusivamente de ciclos temporales”, ha afirmado la secretaria confederal de Formación y Empleo de CCOO, Loli García.
Según los datos difundidos este martes por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Seguridad Social perdió en enero una media de 270.782 afiliados respecto a diciembre (-1,2%), lo que supone el peor registro en este mes desde 2012, cuando la afiliación media cayó en más de 271.000 ocupados.
Para Comisiones Obreras, este fuerte retroceso en la afiliación obedece a patrones de estacionalidad que aún arrastra el tejido productivo tras las campañas ligadas a los servicios, pese a que en los últimos meses se han sumado 477.818 cotizantes, con un avance interanual del 2,26%.
En paralelo, el paro registrado en las oficinas de los servicios públicos de empleo aumentó en 30.392 personas en enero respecto al mes anterior (+1,2%), principalmente en el sector servicios, que concentró casi en su totalidad el incremento del desempleo tras el fin de la campaña navideña.
De acuerdo con CCOO, el número total de desempleados, 2,43 millones, es el más reducido en un mes de enero en los últimos 18 años. “El dato positivo es que el paro baja en términos desestacionalizados en más de 25.000 personas”, ha subrayado García.
El sindicato considera prioritario afianzar la calidad del empleo asalariado. En el último año, la contratación indefinida ha seguido aumentando mientras se reduce la temporal, lo que, a su juicio, confirma la capacidad de la reforma laboral para resistir las oscilaciones del mercado.
En todo caso, la organización ha reiterado que la buena evolución de la economía debe reflejarse en incrementos salariales que preserven el poder adquisitivo de la clase trabajadora.