La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) admite la posibilidad de tener que recortar su actual estimación de avance del PIB español para 2026, ahora fijada en el 2,3%, como consecuencia directa del conflicto en Oriente Próximo.
Según se recoge en el panorama económico y empresarial de marzo elaborado por la patronal y al que ha tenido acceso Europa Press, uno de los principales canales de transmisión de este choque sería el deterioro de la confianza, lo que podría frenar las decisiones de consumo de bienes y servicios (turismo incluido) y las iniciativas de inversión.
“Por lo tanto, la previsión de crecimiento del PIB actual (2,3%), podría tener que ser revisada a la baja hacia el entorno del 2% o incluso inferior”, subraya la organización empresarial en su informe.
En el plano de los precios, la CEOE calcula que, si la guerra y las tensiones en Oriente Próximo se prolongan, la inflación podría moverse en una horquilla de entre el 3% y el 4% en los próximos meses, por encima de su previsión inicial de IPC para el conjunto del ejercicio, situada en el 2,6% de media anual.
Por ahora, de acuerdo con los datos adelantados de marzo del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa interanual del IPC en España repuntó un punto, hasta el 3,3%, su nivel más elevado desde junio de 2024, impulsada por el encarecimiento de los carburantes.
Este salto de un punto en la variación interanual de los precios, que Estadística deberá ratificar el próximo 14 de abril al publicarse el dato definitivo, constituye el mayor aumento desde junio de 2022, cuando la inflación pasó del 8,7% al 10,2%.
En términos mensuales, el INE ha avanzado un alza del 1% del IPC entre febrero y marzo, la subida más intensa desde junio de 2022, cuando se disparó un 1,9% tras el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de ese mismo año.
La patronal presidida por Antonio Garamendi señala que el efecto final sobre la inflación estará condicionado por la duración del conflicto, pero calcula que, en el conjunto de 2026, cada aumento del 10% en el precio del crudo añadiría dos décimas a la inflación y restaría una décima al crecimiento del PIB.
“De mantenerse en el tiempo la situación de tensionamiento de los precios de la energía, la inflación podría aumentar significativamente. Por cada 10 dólares que aumenta el precio del petróleo, se estiman unos efectos al alza sobre la inflación mínimos de tres décimas. La previsión actual del IPC de CEOE es del 2,6% de media anual, considerando una resolución relativamente rápida del conflicto, pero podría superar esta cifra e irse hasta el 3% de media anual si se prolonga durante varios meses”, detalla el documento.
La organización empresarial remarca que el impacto económico inmediato del conflicto con Irán se dejará notar sobre todo en los costes energéticos y de transporte y, en menor medida, sobre el crecimiento del primer trimestre, “puesto que las decisiones de consumo e inversión todavía no podrían verse afectadas”.
“Sólo el canal del sector exterior puede ser más perjudicial para la actividad reciente, vía encarecimiento de las importaciones y menor dinamismo de las exportaciones españolas”, añade la CEOE.
La incertidumbre marca las nuevas previsiones macroeconómicas
En las últimas semanas, distintos organismos e institutos de análisis han revisado sus proyecciones macro por la guerra en Irán. Incluso el propio Gobierno, a través del vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha avanzado que el Ejecutivo está trabajando en la actualización del cuadro macro sobre el que se apoyarán los próximos Presupuestos, que insiste en que se presentarán.
En concreto, Cuerpo explicó a comienzos de esta semana que el Ejecutivo se encontraba inmerso en ese “ejercicio de repaso, de actualización de las variables” económicas, tanto por el cambio de escenario derivado de la guerra en Irán como por el efecto de las medidas anticrisis sobre la trayectoria de los ingresos y los gastos públicos.
“Por lo tanto, ahora mismo lo que estamos es en ese ejercicio inicial de actualización de las previsiones macro y, por lo tanto, de las previsiones de ingresos y gastos a partir del cual se construirá el presupuesto, con el objetivo de presentarlo”, señaló el titular de Economía.
La semana pasada, el Banco de España elevó una décima su previsión de crecimiento del PIB para 2026, hasta el 2,3%, aunque, de no mediar la guerra en Irán, la habría situado en el 2,4%. Al mismo tiempo, empeoró sus estimaciones de inflación, hasta el 3% este año y el 2,5% el próximo.
El ajuste del PIB por parte de la institución que dirige José Luis Escrivá recoge el efecto negativo asociado al conflicto bélico, que cuantifica en -0,4 puntos, compensado en buena medida, aunque no en su totalidad, por el estímulo fiscal desplegado por el Gobierno (+0,3 puntos).
Por otro lado, BBVA Research ha revisado al alza en tres décimas, hasta el 2,4%, su previsión de crecimiento para la economía española en 2027, pero ha mantenido sin cambios, también en el 2,4%, su estimación para este año, debido al impacto de los precios de la energía ligados al conflicto en Oriente Próximo, que restará dos décimas al crecimiento y sumará tres décimas a la inflación media, según sus cálculos.
Sin el choque energético derivado de la guerra en Irán, cuya intensidad dependerá en última instancia de cuánto se prolongue, el servicio de estudios de BBVA Research habría mejorado igualmente sus proyecciones para 2026.
En cualquier caso, la incertidumbre generada por la guerra y la elevada volatilidad del petróleo está llevando a los servicios de estudios que elaboran previsiones macroeconómicas a manejar varios escenarios alternativos, cada vez más adversos a medida que se alarga el conflicto.