La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de Miguel, ha calificado la nueva subida del 3,1% del salario mínimo interprofesional (SMI) prevista para 2026, aprobada sin el respaldo de la CEOE, como un “atentado” contra la continuidad de las pequeñas empresas y el empleo que sostienen.
En una nota difundida a los medios, la organización empresarial ha advertido de que regular “al margen de las microempresas y las pymes” no refuerza la economía, sino que la “deja indefensa” ante decisiones que pueden poner en peligro su permanencia.
“Si no se actúa, muchas de estas empresas desaparecerán, y con ellas, un pilar esencial del empleo y del desarrollo económico del país”, ha subrayado De Miguel.
Desde Cepyme insisten en que el tejido empresarial español está “al límite”, ya que las pequeñas y medianas compañías, que suponen el 99,8% del entramado productivo nacional, soportan un incremento “asfixiante” de costes que amenaza su viabilidad y el empleo asociado, “que no tienen en cuenta las distintas realidades empresariales”.
La patronal recuerda que, en los tres primeros trimestres de 2025, el coste laboral por empleado aumentó un 3,3% en las pymes y que el nuevo repunte del SMI, acordado sin considerar a quienes representan la economía real, suma una carga adicional a unas empresas “que ya no pueden asumir más cargas”.
Cepyme alerta de que esta presión continuada está “vaciando” el país de microempresas, al haberse perdido más de 23.000 en los últimos cinco años.
En esta línea, la organización reitera que seguir elevando costes y cargas sin introducir alivio fiscal ni medidas de apoyo no solo compromete la continuidad de miles de negocios, sino que también debilita de forma estructural el conjunto del tejido productivo.