Hasta 580 empleados de Google han remitido una carta al consejero delegado de la tecnológica y de su matriz Alphabet, Sundar Pichai, en la que le instan a que la compañía no permita que su tecnología de inteligencia artificial se utilice en operaciones militares clasificadas de Estados Unidos.
En la misiva, difundida por “Bloomberg News”, los trabajadores señalan: “Somos empleados de Google profundamente preocupados por las negociaciones en curso entre Google y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Como profesionales de la IA, sabemos que estos sistemas pueden centralizar el poder y que cometen errores”.
Casi dos tercios de quienes han suscrito el documento han accedido a que sus nombres figuren públicamente, mientras que el resto ha optado por mantenerse en el anonimato ante el temor a posibles represalias internas por posicionarse en contra de estos acuerdos.
Los firmantes subrayan en el texto: “Queremos que la IA beneficie a la humanidad, no que se utilice de forma inhumana o extremadamente dañina. Esto incluye armas autónomas letales y vigilancia masiva, pero va más allá”.
Según los organizadores de la iniciativa, entre los apoyos se cuentan más de 20 directores, directores sénior y vicepresidentes, así como varios responsables de Google DeepMind, el laboratorio de investigación en inteligencia artificial de la empresa.
En otro pasaje, la carta advierte: “Los trabajadores continuarán organizándose contra la militarización de la tecnología de IA de Google hasta que la empresa establezca límites claros y aplicables”.
Este movimiento interno se produce después de que, semanas atrás, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, cuestionara públicamente el uso de la inteligencia artificial en contextos que puedan suponer vulneraciones de la privacidad o impulsar el desarrollo de armas autónomas, reclamando frenos a determinados proyectos del Departamento de Defensa estadounidense.
Tras aquellas declaraciones, el Gobierno de Estados Unidos catalogó a Anthropic como “riesgo para la cadena de suministro”, una etiqueta que llevó a la ruptura de los contratos entre la Administración y la ‘startup’. La compañía ha recurrido esta decisión ante los tribunales con el objetivo de revertirla.
En la parte final de la carta dirigida a Pichai, los trabajadores concluyen: “Actualmente, la única manera de garantizar que Google no se asocie con tales daños es rechazar cualquier carga de trabajo clasificada. De lo contrario, tales usos podrían ocurrir sin nuestro conocimiento ni capacidad para impedirlos”.