Las autoridades de Pekín han confirmado que someterán a examen la reciente adquisición de la startup china de inteligencia artificial Manus por parte de Meta, valorada en unos 2.000 millones de dólares (1.707 millones de euros), para comprobar si se ajusta a la normativa del país sobre control de exportaciones.
Un portavoz del Ministerio de Comercio de China ha señalado que “El Ministerio de Comercio, junto con los departamentos pertinentes, realizará una evaluación e investigación para determinar la conformidad de esta adquisición con las leyes y regulaciones pertinentes en materia de control de exportaciones, importación y exportación de tecnología e inversión extranjera”.
El representante oficial ha subrayado además que el Ejecutivo chino respalda de forma continuada que sus compañías lleven a cabo operaciones transfronterizas beneficiosas para todas las partes, así como proyectos de cooperación tecnológica internacional, siempre que se realicen dentro del marco legal vigente.
Al mismo tiempo, el funcionario ha remarcado que las empresas implicadas en inversión extranjera, exportación de tecnología, transferencia de datos o procesos de fusiones y adquisiciones que afecten a varios países están obligadas a respetar la legislación nacional y a completar todos los trámites legales exigidos.
Meta Platforms, matriz estadounidense de Facebook, Instagram y WhatsApp, comunicó la semana pasada la compra del agente de inteligencia artificial autónomo Manus. La compañía seguirá teniendo su base operativa en Singapur y continuará comercializando y gestionando su servicio de suscripción de productos mediante su propia aplicación y su página web.
Según informó ayer el diario “Financial Times”, la operación con Manus habría despertado inquietud en Pekín por el riesgo de que anime a más startups chinas a reubicarse físicamente fuera del territorio nacional con el objetivo de esquivar la supervisión regulatoria del país.
En esta línea, la apertura de una segunda sede o de oficinas en Singapur, práctica conocida coloquialmente como “lavado de imagen de Singapur”, se ha convertido en una estrategia cada vez más extendida entre las compañías chinas que aspiran a ampliar su base de clientes a escala global.
Por otra parte, aunque la mayoría de grupos chinos establecidos en Singapur suelen mantener el grueso de sus operaciones en China, el periódico destaca que el equipo directivo principal de Manus se trasladó a la ciudad-estado en 2025, lo que, en caso de que las autoridades chinas decidieran intervenir, dejaría a Pekín con un margen de actuación limitado.