Las insolvencias de empresas en España se reducirán un 3% en 2026, en contraste con el repunte previsto a escala internacional, según un reciente informe de la aseguradora de riesgo de crédito comercial Coface.
El análisis detalla que el ejercicio actual concluirá con un aumento del 2,8% de las insolvencias en el conjunto del planeta, apoyado en la paulatina relajación de los tipos de interés y en unas condiciones de financiación algo más favorables.
En este escenario, España se desmarcará con una caída de los concursos empresariales, impulsada sobre todo por la mejora del entorno macroeconómico.
Niveles de deuda aún elevados
Pese a ello, el documento advierte de que la estabilización global continúa siendo “frágil”, ya que los niveles de endeudamiento se mantienen altos, los márgenes empresariales se han estrechado y las compañías siguen siendo muy sensibles al encarecimiento del crédito.
“El año 2026 debería suponer un respiro más que una mejora, ya que el número de insolvencias no disminuirá, simplemente dejará de acelerarse”, ha afirmado el economista para los países del noroeste (Reino Unido, Irlanda, Benelux y países nórdicos) en Coface, Jonathan Steenberg. En la misma línea, el especialista ha advertido de que, si el recorte de tipos fuese menor de lo previsto, “la estabilización desaparecería inmediatamente”.
En este sentido, un incremento de 25 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos podría desencadenar un nuevo repunte de las insolvencias en el mundo, hasta niveles cercanos al 4-5%, prolongando la pauta ya observada en 2025.
El coste de la financiación, factor decisivo
Un escenario de tipos más altos impactaría con mayor intensidad en las economías europeas, más vinculadas a la deuda a tipo variable, y en ramas de actividad con menor capacidad para atender sus obligaciones financieras, como la construcción, la industria química o el sector textil.
“Esta mayor sensibilidad nos recuerda que, en 2026, la trayectoria de las insolvencias dependerá menos del crecimiento que del ritmo de ajuste monetario, lo que convertirá el coste de la financiación en el verdadero árbitro del próximo año”, subraya el informe, que anticipa un aumento de las insolvencias en los principales países europeos en 2026.
En concreto, se mantendrán en cotas altas en Alemania (+1%, lastrada por la debilidad de la actividad privada pese a los apoyos públicos), Francia (+2%, en paralelo a la creación de nuevas sociedades) y el Reino Unido (+2%). En los Países Bajos, el repunte (+4%) responderá a un retorno progresivo a niveles similares a los anteriores a la pandemia.
En contraste, junto a España, Italia registrará una bajada (-2%), atribuida a los efectos estadísticos de las reformas de sus procedimientos y al retroceso del número de empresas activas.
En Norteamérica, las tendencias serán dispares: en Estados Unidos (+4%), las compañías seguirán notando la desaceleración económica y el impacto del aumento de aranceles, mientras que Canadá (-5%) iniciará una fase de descenso tras un largo periodo de crecimiento de las insolvencias.
En Asia-Pacífico, Japón (+7%) continuará viéndose afectado por la persistencia de tipos de interés más altos y la fragilidad de varios sectores, al tiempo que Australia (+0,5%) tenderá a estabilizarse después de una intensa normalización posterior a la pandemia. “Esta dinámica confirma que las perturbaciones locales -monetarias, sectoriales o normativas- seguirán determinando los impagos en 2026”, ha concluido la empresa.