El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha reclamado este martes en Bruselas que la Unión Europea coloque la política de vivienda al mismo nivel que otras prioridades estratégicas, como la defensa, y ha reiterado que el próximo marco financiero comunitario debe prever financiación directa para que las ciudades puedan afrontar la crisis habitacional.
“De la misma manera que reconocemos que hay un frente exterior, que es el de la defensa, hay un frente interior, que son las desigualdades”, ha advertido durante su visita a la capital comunitaria, donde ha remarcado que “la principal fuente de desigualdad” que afrontan hoy las grandes urbes “se llama acceso a la vivienda”.
El dirigente municipal ha sostenido que este reto tiene que situarse “a la misma altura” que otros ámbitos en la agenda de la UE y ha remarcado que la población debe percibir que las instituciones europeas “se lo toman muy en serio” y disponen de recursos suficientes para respaldar a los ayuntamientos.
En este marco, Collboni ha explicado que Barcelona atraviesa una etapa “más estructurada y más sólida” en su estrategia de influencia sobre las políticas europeas y ha defendido que el presupuesto de la UE, ahora en fase de negociación, incorpore la vivienda como prioridad, con partidas que lleguen de forma directa a las ciudades del bloque.
Fondos para rehabilitación y vivienda social
En concreto, ha reclamado recursos para impulsar “rehabilitación, regeneración urbana o construcción de vivienda protegida”, al tiempo que ha subrayado que las administraciones locales deben desempeñar un papel protagonista en la gestión de estos fondos.
En relación con el Plan de Vivienda Asequible presentado por la Comisión Europea el pasado diciembre, el alcalde ha valorado que representa un “salto cualitativo importantísimo” en un campo que hasta ahora no había figurado entre las prioridades de la agenda comunitaria.
“No era evidente que hubiera un plan de vivienda, ni que fuera tan rápido”, ha señalado, antes de recordar que, en un inicio, se esperaba para este año y que finalmente se adelantó a finales de 2025.
En cualquier caso, ha avisado de que el reto ahora es dotar el plan de contenido operativo y respaldo presupuestario. “El salto cualitativo ahora es que este plan tenga acciones y, sobre todo, que tenga fondos económicos que lleguen a las ciudades y a las regiones”, ha apuntado.
Más diálogo directo con las ciudades
A partir de este nuevo escenario, Collboni ha instado al Ejecutivo comunitario a establecer un diálogo directo y continuado con las ciudades para conocer de primera mano las consecuencias de la crisis de vivienda y orientar mejor las decisiones europeas.
“Lo que sí les pedimos es que se sienten con los alcaldes y las alcaldesas que están gestionando el día a día de la crisis de la vivienda”, ha indicado, animando a los responsables de la UE a desplazarse tanto a Barcelona como a otras urbes europeas afectadas por el aumento de los precios.
Un fenómeno “extendido en todo el continente”, que “no solo afecta a los sectores más vulnerables, sino también a las clases medias urbanas de gente joven” que, incluso con “ingresos normales y estabilidad laboral, no pueden afrontar un alquiler o la compra de un piso en su cuidad”.
“Nosotros hemos tenido incrementos del alquiler en los últimos diez años del 70%, pero hay ciudades como Budapest que han llegado al 100%”, ha señalado, lo que, a su juicio, confirma la urgencia de una reacción coordinada a escala europea y de situar la vivienda como eje central de las políticas comunitarias.
El alcalde barcelonés ha hecho estas declaraciones durante la presentación de la nueva oficina de representación del Ayuntamiento de Barcelona en Bruselas, que no compartirá espacio con la Delegación de Cataluña en la capital europea, y con la que el consistorio pretende reforzar su capacidad de influencia en los debates de la UE.
“Cada vez más, aquí en Bruselas, se deciden políticas que afectan directamente a la gente de las ciudades”, ha señalado Collboni, quien ha defendido que disponer de presencia estable en la capital comunitaria permitirá a Barcelona aumentar la captación de fondos europeos y tomar parte de forma más activa en la elaboración de las iniciativas.