Colliers se hace con Ayesa Ingeniería por 600 millones y blinda empleo y sede en Andalucía

Ayesa se divide en dos compañías y vende su rama de ingeniería a Colliers por 600 millones, garantizando empleo y sede en Sevilla.

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Imagen de archivo de la sede central de Ayesa en Sevilla.  Rocío Ruz - Europa Press

Imagen de archivo de la sede central de Ayesa en Sevilla. Rocío Ruz - Europa Press

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La multinacional Ayesa ha completado la escisión de su actividad en dos sociedades diferenciadas tras cerrar dos operaciones de venta interrelacionadas --la división digital y la de ingeniería--. Este proceso culmina con la adquisición de la rama de ingeniería por parte de la canadiense Colliers por 700 millones de dólares, unos 600 millones de euros, con el compromiso de preservar el empleo en Andalucía y mantener Sevilla como sede principal.

Según han indicado fuentes de la compañía a Europa Press, esta reordenación responde a una apuesta por proyectos industriales de largo recorrido y por la consolidación y crecimiento del empleo en Andalucía, donde Sevilla seguirá siendo la sede corporativa de la división de Ingeniería.

La operación se inscribe en la estrategia iniciada en enero de 2022, cuando el fondo A&M Capital Europe se incorporó al capital con la meta de impulsar el crecimiento de Ayesa mediante expansión orgánica y compras. Desde entonces, la empresa ha "duplicado tamaño" hasta superar los 800-900 millones de euros de facturación, articulando dos grandes áreas de negocio, la digital y la de ingeniería, que pasan ahora a contar con estructuras accionariales y equipos directivos propios.

Tal y como ha explicado la compañía, los accionistas entendieron que ambas divisiones tenían "mucho potencial", pero se trataba de actividades muy distintas que exigían un foco estratégico más definido, inversiones a medida y la entrada de inversores especializados. Esto llevó a lanzar en septiembre un proceso competitivo con recepción de ofertas no vinculantes.

La primera de las transacciones se cerró el 31 de diciembre y la segunda se ha completado este enero, dentro de una misma operación de reestructuración societaria de Ayesa.

Impacto sobre el empleo en Andalucía

Hasta ahora controlada por la familia Manzanares, la empresa ha remarcado que, tras la división, Andalucía continuará siendo un pilar esencial de su actividad, en gran medida por la elevada concentración de puestos de trabajo en la comunidad.

En lo que respecta a Ayesa Digital, adquirida por un consorcio de entidades financieras vascas con participación del Gobierno Vasco, la firma admite que la idea inicial era reforzar su implantación en Euskadi, pero recuerda que cuenta con 3.500 empleados en Andalucía, lo que obliga a sostener y potenciar el peso de la región.

En este sentido, han apuntado que existirá "una apuesta por el crecimiento en Andalucía y por el mantenimiento del talento y del equipo directivo" en esta línea de negocio.

Asimismo, han insistido en que "la riqueza de un territorio está en el talento y en el empleo que se genera y se va a seguir generando empleo en Andalucía".

Ayesa Digital concentra el 95% de su actividad en España, lo que refuerza el papel de las comunidades con gran masa de profesionales cualificados, entre ellas Andalucía.

La compañía detalla que en el último ejercicio se han incorporado unas 2.000 personas en el conjunto del grupo y que, si se mantiene un ritmo de avance cercano al doble dígito, podrían sumarse otras 2.000 contrataciones adicionales en el corto plazo.

En cuanto a Ayesa Ingeniería, que se integrará bajo el paraguas de Colliers, la empresa ha confirmado que la sede corporativa seguirá ubicada en Sevilla. También permanecerá en la ciudad el equipo directivo, que incluso conservará una participación minoritaria en el capital.

Esta división suma 3.200 empleados a nivel global, de los que alrededor de 1.100 trabajan en España y unos 600 en Sevilla, lo que convierte a la capital andaluza en un centro clave dentro de una unidad fuertemente internacionalizada, con el 80% de su negocio fuera del mercado español.

La empresa precisa, además, que en España operan cuatro oficinas corporativas de Ingeniería, siendo Sevilla la principal, mientras que el resto de sedes suelen estar vinculadas a grandes proyectos concretos.

La continuidad de la sede en Sevilla consolida el rol de la ciudad como polo de ingeniería asociado a infraestructuras, movilidad y proyectos internacionales.

Con estas operaciones, Ayesa deja de funcionar como una única sociedad y pasa a estructurarse formalmente en dos compañías: Ayesa Digital y Ayesa Ingeniería, con accionistas y órganos de gobierno independientes.

La separación no surge de forma improvisada, ya que ambas actividades venían operando de facto de manera autónoma; ahora esa diferenciación se formaliza jurídicamente.

La empresa ha recalcado que este esquema permitirá a cada rama captar inversores especializados y acelerar su expansión sin las restricciones derivadas de una estructura única.

Ambas transacciones se encuentran actualmente en fase de signing --firma de los acuerdos-- y deberán superar aún los trámites administrativos pertinentes antes de su cierre definitivo.

En el caso de Ayesa Digital, la compraventa tendrá que recibir la autorización de las autoridades de competencia y, una vez validada, se procederá al traspaso efectivo de la propiedad.

Para Ayesa Ingeniería, además del visto bueno de Competencia, será necesaria la autorización del organismo de inversiones extranjeras (SDI), al tratarse de la entrada de un grupo internacional.

Hasta que estas autorizaciones se completen, previsiblemente en los próximos meses, la empresa continuará operando "como hasta ahora", sin alteraciones en contratos, proyectos ni vínculos con sus clientes.

Salida de la familia fundadora

La dirección de Ayesa sostiene que la operación obedece a una lógica de crecimiento y expansión y no a una desinversión forzada por problemas financieros.

Entre las condiciones del proceso competitivo figuraba la necesidad de encontrar proyectos industriales de largo plazo y alto potencial de crecimiento, capaces de asegurar estabilidad en el empleo y continuidad de los equipos directivos en ambas divisiones.

La compañía considera que este objetivo se ha alcanzado tanto con los nuevos socios de Digital como con Colliers en Ingeniería.

En paralelo, la operación supone el cierre de una etapa para la familia Manzanares, ligada a la empresa desde su origen, que abandona completamente el capital de las dos sociedades.

Esta salida se presenta como la culminación natural de un ciclo empresarial iniciado por el fundador y no como una ruptura traumática del proyecto, tal y como ha remarcado la compañía.

La entidad interpreta este relevo accionario como un paso lógico hacia una fase de mayor internacionalización y de profesionalización financiera.