Cómo proteger tu hipoteca variable ante la subida del euríbor

5 consejos para hacer frente a la subida de la cuota de tu hipoteca variable, según los expertos de HelpMyCash

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Puedes tratar de protegerte contra la subida de la cuota de tu hipoteca variable. Eduardo Parra/Europa Press.

Puedes tratar de protegerte contra la subida de la cuota de tu hipoteca variable. Eduardo Parra/Europa Press.

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Los titulares de hipotecas variables afrontan en las últimas semanas una situación similar a la vivida tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania. La guerra que comenzó con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha generado un impacto en la economía internacional que ha tenido reflejo en el euríbor.

El índice de referencia ha pasado del 2,2% a superar el 2,5% en pocos días, lo que abre la posibilidad de un encarecimiento de las cuotas en las próximas revisiones, especialmente si el conflicto se prolonga y se mantiene la tendencia alcista.

Ante este escenario, los expertos del comparador financiero HelpMyCash señalan que existen distintas alternativas para amortiguar o evitar el incremento de la cuota hipotecaria.

Amortización anticipada para reducir cuota o intereses

Una de las opciones más directas es la amortización anticipada, que consiste en adelantar parte del capital pendiente del préstamo.

Esta medida, explican, permite reducir la cuota mensual o acortar el plazo de devolución. En el primer caso, el impacto se traduce en una menor carga mensual, mientras que en el segundo se consigue pagar menos intereses a largo plazo.

No obstante, esta opción requiere disponer de ahorros previos. El comparador recomienda mantener un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de sueldo. Además, la operación puede conllevar una comisión del 0% o el 1%, según lo establecido en la escritura de la hipoteca.

Cambio de hipoteca variable a tipo fijo

Otra alternativa es convertir la hipoteca variable en fija, eliminando así la dependencia del euríbor y asegurando una cuota estable. En HelpMyCash indican que todavía existen entidades que ofrecen tipos fijos en torno al 2,5%, aunque advierten de que la tendencia es al alza.

El cambio puede realizarse mediante una novación con el banco actual, una subrogación a otra entidad o la contratación de una nueva hipoteca fija para cancelar la anterior.

En los dos primeros casos, el coste incluye la tasación (alrededor de 300 euros) y una comisión máxima del 0,05% durante los tres primeros años. En el tercero, se suman la tasación, una comisión por amortización anticipada de hasta el 1% y los gastos de cancelación registral, que rondan los 1.000 euros.

“Para acceder a estas opciones, es necesario contar con un perfil financiero solvente, con estabilidad laboral, ingresos suficientes y un nivel de endeudamiento que no supere el 80% del valor de la vivienda”, comentan. En caso contrario, existe la posibilidad de pasar a una hipoteca mixta, con cuotas estables durante un periodo determinado.

Reducción del diferencial

Para quienes prefieran mantener una hipoteca variable, otra opción es negociar una reducción del diferencial, es decir, del porcentaje que se suma al euríbor para calcular el interés. esta modificación puede lograrse mediante novación, subrogación o la firma de un nuevo préstamo hipotecario, informan los expertos.

Los costes son similares a los del cambio a tipo fijo: tasación y una comisión que suele situarse entre el 0% y el 1%, dependiendo de las condiciones firmadas.

Esta opción puede resultar especialmente ventajosa para quienes firmaron su hipoteca entre 2016 y 2022, cuando los diferenciales eran cercanos o superiores al 1%, frente a los actuales, que se sitúan en torno al 0,60% o incluso por debajo del 0,50%.

Modificar el plazo o negociar carencias

Los hipotecados que no dispongan de ahorros o de un perfil financiero que permita otras modificaciones pueden optar por negociar con su entidad un cambio en el plazo de devolución.

Alargar el plazo permite reducir la cuota mensual, aunque implica pagar más intereses a largo plazo. Asimismo, es posible acordar un periodo de carencia, durante el cual no se abona el capital o incluso la totalidad de la cuota.

Esta modificación requiere la aprobación del banco y conlleva costes asociados, como la tasación y una comisión de entre el 0% y el 1% sobre el capital pendiente, según la escritura.

Código de Buenas Prácticas para los más vulnerables

Para los casos de mayor vulnerabilidad, existe la posibilidad de acogerse al Código de Buenas Prácticas, un conjunto de medidas de aplicación obligatoria para las entidades financieras cuando se cumplen determinados requisitos. Entre las medidas incluidas se encuentran una carencia de capital de cinco años, la reducción del interés hasta euríbor menos 0,10% y la ampliación del plazo hasta un máximo de 40 años.

Los requisitos básicos incluyen ingresos anuales de hasta 25.200 euros por unidad familiar, que la cuota hipotecaria supere el 50% de los ingresos y que se haya producido una alteración significativa de la situación económica en los últimos cuatro años.

En caso de no cumplir estas condiciones, el banco no está obligado a aplicar estas medidas, aunque en HelpMyCash recomiendan solicitarlas igualmente antes de que se produzca un impago.

Asimismo, los afectados pueden recurrir a oficinas de intermediación hipotecaria, servicios públicos de ayuntamientos y comunidades autónomas que actúan como mediadores entre cliente y entidad financiera para facilitar acuerdos.