El diputado de Compromís integrado en el grupo parlamentario de Sumar en el Congreso, Alberto Ibáñez, ha reiterado su defensa de imponer mayores restricciones a la actividad turística con el objetivo de que se reduzca, al considerar que ya es “imposible vivir” en ciudades como Alicante o Valencia.
Ibáñez registró recientemente en la Cámara Baja la petición de crear una subcomisión en el seno de la Comisión de Industria y Turismo, con la finalidad de estudiar en detalle cómo afecta el turismo a la calidad de vida de la población residente.
En una entrevista con Europa Press, el parlamentario ha señalado que la finalidad de dicha subcomisión es recoger el “malestar” que atraviesan las ciudades turísticas del país, donde en numerosos municipios costeros “se está expulsando a los vecinos para que los barrios sean platós para turistas”.
“Cierras un horno de pan para abrir una tienda de 'locker' o de alquiler de bicicletas, con lo nocivo que esto es para la ciudad”, ha lamentado Ibáñez, que se declara partidario del “decrecimiento turístico” ante este escenario. “Lo decimos sin ningún tipo de temor”, ha añadido.
En este contexto, el portavoz adjunto de los plurinacionales en el Congreso ha criticado que a Valencia arriben más cruceros y cruceristas que habitantes tiene la ciudad y sostiene que es imprescindible acotar esta actividad, ya que, a su juicio, condiciona en gran medida la calidad urbana y “no aportan” en términos económicos.
Impacto de los cruceros y saturación en Benidorm
BAJAN DEL CRUCERO, SE COMPRAN UN PIN Y SE VAN
“Es gente que baja y no sabe si está en Valencia, en Sevilla o en Barcelona, compra el mismo pin, esté donde esté y no aporta más que cinco euros por una cerveza”, ha explicado Ibáñez, que acto seguido subraya que el vecino del barrio también paga esos cinco euros.
Como ejemplo paradigmático de dónde, a su entender, es imprescindible reducir el flujo turístico, el diputado cita Benidorm: “A mí me alucina, no necesitamos más turistas, no nos caben más turistas. Y esto lo podemos negar hasta que llegue un día que pasemos por un barrio donde no quede ningún ciudadano”.
Ante la inquietud que pueda generar un discurso que defiende el decrecimiento turístico en urbes donde el sector tiene un gran peso, Ibáñez sostiene que ciudades como Valencia ya no viven del turismo, sino que el turismo vive de ellas y las está “devorando”. Al mismo tiempo, puntualiza que esta estrategia de decrecimiento debe ir acompañada necesariamente de un plan de reconversión industrial que garantice empleo y nueva actividad económica en las ciudades afectadas.