Confemetal, una de las organizaciones empresariales más relevantes integradas en la CEOE, ha avisado de que la reforma del sistema de bajas médicas no alcanzará sus objetivos si el Ejecutivo incurre en el error de “dar la espalda” a la representación empresarial.
En su último informe de “Coyuntura Económica”, la patronal del metal subraya que el incremento de las bajas médicas se ha situado entre las inquietudes prioritarias de los empresarios, un fenómeno cuyo impacto sobre la economía ha sido analizado recientemente por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).
Confemetal remarca que, de acuerdo con la AIReF, el modelo vigente presenta “fallos de gobernanza, falta de supervisión efectiva y una coordinación insuficiente entre administraciones”, elementos que estarían impulsando un aumento continuado del gasto y de la duración de los procesos de incapacidad temporal (IT).
“La magnitud del absentismo convierte la reforma de la IT, principalmente por contingencias comunes médicamente justificadas, en una auténtica cuestión de Estado si queremos proteger al tejido productivo, aliviar el gasto público y dinamizar la productividad de nuestro país”, sostiene la organización empresarial.
No obstante, y pese a las advertencias de la AIReF, Confemetal critica que la reciente reactivación de la mesa de diálogo social por parte del Ministerio de Seguridad Social “no ha aportado avances significativos ni señales de una verdadera ambición reformista”.
La patronal censura igualmente “la tendencia del Gobierno en los últimos años”, al considerar que se ha consolidado “un marcado patrón” en materia laboral y de Seguridad Social, donde se ha dejado al margen a las empresas. A su juicio, se ha instalado “una peligrosa dinámica de legislar de espaldas al diálogo social, impulsando reformas desde una suerte de monólogo social en el que sólo se escuchan las voces de los ministerios y de las organizaciones sindicales, mientras se desoyen los argumentos -fundados y documentados- que presentamos las organizaciones empresariales”.
Desde su perspectiva, la revisión del sistema de bajas médicas “no puede permitirse ese error” y ha de ser “ambiciosa”. Confemetal recalca que “su análisis exige una mirada minuciosa y crítica, consciente de que el absentismo y las bajas médicas afectan a la salud del trabajador, pero también a la organización de los recursos humanos, al clima laboral y, en última instancia, a la competitividad de las empresas”.
Con datos procedentes de un estudio elaborado junto a la patronal de mutuas AMAT, la organización indica que el absentismo en la industria del metal derivado de procesos de IT por accidentes o enfermedades comunes ha aumentado “de manera sostenida y preocupante” entre 2021 y 2024, con un efecto superior al promedio nacional.
En este periodo, dentro del sector del metal, la incidencia media mensual por cada 1.000 trabajadores se ha incrementado un 83%, al pasar de 17,05 procesos iniciados en 2021 a 31,19 en 2024.
Al mismo tiempo, Confemetal detalla que el volumen total de procesos de IT se ha elevado de forma acumulada, especialmente los de menor duración, y que el coste directo para las compañías del metal se disparó hasta casi 3.000 millones de euros en 2024, “lastrando la productividad y la competitividad”.
Según la patronal, “ya no es un problema concentrado en edades avanzadas, sino que se concentra también en los más jóvenes. Además, un grupo reducido trabajadores acumulan gran parte de las bajas. Al contrario que la IT por contingencias comunes, las bajas causadas por accidentes y enfermedades profesionales mantienen una tendencia a la baja en lo que va de siglo”.
MÁS PAPEL PARA LAS MUTUAS E INCENTIVOS CONTRA EL ABSENTISMO
La organización cúpula del metal plantea varias medidas para impulsar la reforma de la IT con la finalidad de que las mutuas dispongan de “mayor capacidad de control”, contribuyan a aliviar la saturación del sistema sanitario público y ayuden a evitar la prolongación injustificada de los procesos.
En particular, propone reforzar el control y seguimiento de la IT, permitiendo una mayor intervención de las mutuas en contingencias comunes, incluida la opción de emitir altas cuando exista evidencia clínica suficiente, y fijando protocolos homogéneos de revisión temprana.
Paralelamente, defiende la introducción de incentivos y mecanismos de corresponsabilidad para contener el absentismo, mediante bonificaciones a las empresas que acrediten mejoras, herramientas correctoras para procesos reiterados o anómalos y sistemas de información compartida que faciliten la detección de patrones de riesgo.