La escalada en los precios del petróleo y la tensión internacional han sacudido los mercados financieros globales. Las bolsas asiáticas cerraron la semana teñidas de rojo, con descensos históricos en selectivos como el Kospi, que perdió más del 11%, y pérdidas superiores al 5% en el Nikkei y la bolsa de Taiwán. El índice MSCI Asia ha registrado así su semana más bajista desde los primeros días de la pandemia de Covid-19.
En Europa, sufre el Ibex 35
En Europa, los parqués han sufrido su semana más negativa desde abril, con el Ibex 35 cayendo un 7% hasta situarse en 17.074 puntos, cumpliendo con la llamada “regla del 10%” de corrección mínima. Repsol ha sido la excepción al sumar un 9%, beneficiada por la escalada del crudo, mientras que Acciona, ArcelorMittal o Solaria lideran las pérdidas, con caídas superiores al 13% desde el lunes.
La crisis se ha visto alimentada por la tensión en Oriente Medio: el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel mantiene a los inversores en alerta. El precio del petróleo Brent se disparó un 25% en apenas cinco días, hasta superar los 90 dólares por barril, mientras que la posibilidad de interrupciones en el flujo desde el estrecho de Ormuz aumenta el riesgo de inflación global.
El índice de volatilidad VIX, conocido como el “termómetro del miedo”, ha alcanzado su nivel más alto en cuatro meses, reflejando la preocupación de los inversores ante la incertidumbre bélica y sus consecuencias económicas.
Estados Unidos: el S&P 500 sigue en los 6.500 puntos
En Estados Unidos, el S&P 500 sigue defendiendo los 6.500 puntos, un soporte clave que marca la diferencia entre una simple consolidación y un entorno correctivo más profundo.
Entre los principales índices europeos, el EuroStoxx 50 cedió un 6,8%, mientras que el Cac francés y el Dax alemán retrocedieron 6,8% y 6,7% respectivamente. El Dax aún no ha alcanzado su zona crítica de soporte entre 22.900 y 23.000 puntos, nivel que podría determinar si las caídas continúan o si los mercados encuentran un respiro.
Los expertos advierten que, pese a los rebotes técnicos, la situación sigue marcada por la incertidumbre geopolítica y la presión sobre el precio del crudo. “Hablamos de un retroceso significativo, pero la verdadera pregunta es cuánto durará la guerra y cómo afectará a los flujos energéticos y a la inflación”, señala Marco Oviedo, estratega senior de XP Investiments.
En un contexto global tan volátil, los inversores deben mantener estrategias claras y ajustadas al riesgo, conscientes de que la combinación de tensiones bélicas y crisis energética podría prolongar la tormenta en los mercados durante las próximas semanas.