El 40% de los españoles orientará la elección de sus viajes en 2026 según el potencial del destino para generar contenido compartible en redes sociales, de acuerdo con el último informe de tendencias de consumo elaborado por la plataforma de reservas Trainline.
El estudio apunta a que el turista de 2026 combinará la búsqueda de experiencias 'posteables' con un control riguroso del presupuesto y una mayor preocupación por el impacto en el entorno. De este modo, se constata un cambio en las motivaciones del viajero nacional, donde la fase de inspiración digital y la apariencia del lugar ganan terreno frente a los criterios tradicionales.
El documento destaca además la consolidación del tren como medio de transporte principal, con un 81% de participantes que afirma que aumentará sus desplazamientos ferroviarios durante este año.
Este auge se refleja en una inclinación por escapadas breves, de dos o tres noches, formato escogido por más del 40% de los encuestados para encajar mejor con sus compromisos laborales y multiplicar la frecuencia de sus viajes.
Gasto prioritario y estrategias de ahorro
Pese a la elevada sensibilidad al precio --factor clave para el 50% de los consultados--, viajar sigue ocupando un lugar prioritario en el presupuesto familiar. Dos de cada tres españoles aseguran estar dispuestos a recortar en gastos cotidianos como suscripciones, ocio o restauración con tal de poder viajar con mayor frecuencia.
En este escenario, la anticipación en la compra se consolida como el principal mecanismo de ahorro. Los datos de Trainline indican que reservar con unas diez semanas de margen puede reducir el coste hasta un 50% en algunas rutas.
El uso de calendarios de precios y la comparación sistemática entre operadores se afianzan como prácticas habituales en este nuevo tipo de usuario.
Sostenibilidad y vínculo familiar
El informe también detecta un viajero más atento a su impacto ecológico. Un 35% de los españoles se considera “muy responsable” en sus desplazamientos, dando prioridad a la reducción de la huella de carbono y al apoyo a los negocios locales.
Esta evolución favorece el auge del slow travel y refuerza al tren como opción preferente para las visitas a familiares, que constituyen el principal motivo de viaje para uno de cada dos usuarios.
“Estamos ante un viajero más reflexivo, para quien la planificación se integra como un componente esencial del disfrute total del viaje”, señala Diego Borreguero, responsable de desarrollo de Trainline España.