DBRS destaca que los grandes bancos mundiales apenas tienen riesgo directo en Irán

DBRS ve limitado el riesgo directo de los grandes bancos en Irán, pero alerta de posibles impactos globales si el conflicto en Oriente Medio se prolonga.

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Bombardeos sobre Teherán (Irán), a 28 de febrero de 2026. Tasnim News Agency/ZUMA Press Wi / DPA

Bombardeos sobre Teherán (Irán), a 28 de febrero de 2026. Tasnim News Agency/ZUMA Press Wi / DPA

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Morningstar DBRS ha indicado que los principales bancos internacionales apenas cuentan con exposiciones directas de relevancia a Irán, por lo que considera que, por ahora, el efecto del conflicto iniciado el pasado fin de semana en el país persa sobre sus calificaciones crediticias se mantiene en un nivel moderado.

En un informe en el que analiza el impacto de este nuevo foco de tensión sobre los grandes bancos y las gestoras de activos, la firma recuerda que Irán lleva años sometido a duras sanciones que han asfixiado su economía, motivo por el cual las entidades financieras no mantienen posiciones directas significativas en ese mercado.

Según el estudio, las exposiciones aumentan cuando se amplía el foco a todo Oriente Medio, aunque incluso en ese caso “siguen siendo pequeñas o irrelevantes” dentro de los balances y de la capacidad de generación de ingresos de las entidades. “No anticipamos presiones crediticias a corto plazo sobre nuestras calificaciones de bancos globales, a pesar de que algunos de ellos tienen pequeñas operaciones en centros urbanos clave de la región”, agrega.

Si el enfrentamiento entre EEUU e Israel e Irán se agravase o se prolongase más de lo previsto, la agencia de calificación considera que un incremento de las provisiones por pérdidas crediticias, junto con una desaceleración del crecimiento económico mundial, podría terminar debilitando los fundamentos crediticios de las entidades.

En relación con los gestores de activos, el informe tampoco prevé que las actuales turbulencias en los mercados se traduzcan en un deterioro relevante de los perfiles de riesgo subyacentes, aunque advierte de que las firmas de menor tamaño podrían mostrar una mayor fragilidad ante estos 'shocks'.

“Oriente Medio representa una plataforma de crecimiento para algunos gestores que cubrimos, pero las exposiciones son modestas y, por lo tanto, es improbable que cualquier interrupción en las iniciativas estratégicas de crecimiento en la región sea significativa”, añade la agencia.

Posibles efectos colaterales del conflicto

La agencia pone también el foco en los riesgos indirectos derivados de la escalada, como un encarecimiento prolongado del petróleo, el impacto adverso sobre sectores clave como el transporte marítimo —a los que sí están más expuestos bancos y gestoras— o incluso la posibilidad de un atentado terrorista en un país occidental que deteriore la confianza de inversores y consumidores. Asimismo, advierte de que Irán podría intensificar sus ciberataques contra compañías occidentales, incluidos los bancos.

“La economía mundial ya enfrenta una gran incertidumbre relacionada con los cambios sobre los aranceles, lo que probablemente retrase las decisiones de inversión. Un conflicto prolongado o ampliado en Oriente Medio solo agravaría esta situación y probablemente afectaría negativamente al crecimiento económico mundial”, expone DBRS Morningstar.

Del mismo modo, la firma estima que un repunte persistente del precio del crudo podría alimentar nuevas presiones inflacionistas, lo que forzaría a los principales bancos centrales a posponer futuros recortes de los tipos de interés. Reconoce que unos tipos más elevados suelen sostener el margen neto de intereses de las entidades financieras, pero advierte de que una inflación más alta dañaría “aún más” a unos hogares que ya vienen soportando en los últimos años un fuerte encarecimiento del coste de la vida.