Duro Felguera defiende ante el juez su reestructuración y afirma que ya muestra avances tangibles

Duro Felguera defiende ante el juez su plan de reestructuración, ya en marcha, y subraya avances reales apoyados en nuevos proyectos y desinversiones clave.

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El presidente ejecutivo de Duro Felguera, Eduardo Espinosa, ha expuesto en la vista judicial sobre la homologación del plan de reestructuración, que se celebra este jueves y viernes en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón, que la hoja de ruta diseñada para asegurar la continuidad de la empresa ya se está materializando, tras activar varias de las principales medidas incluidas en el documento estratégico.

“Estoy convencido de que el plan aborda definitivamente los desafíos históricos de la empresa”, ha señalado el primer ejecutivo, que ha adelantado que Duro Felguera solo aguarda conocer la resolución judicial para el relanzamiento de su estrategia comercial. Desde la compañía insisten en que el plan ya descansa en “avances concretos”.

Según ha trasladado la propia Duro Felguera, Espinosa también se refirió a los denominados proyectos 'legacy', entre los que figuran Iernut y Djelfa. Sobre la central de ciclo combinado de Iernut, uno de los contratos que más ha pesado en las cuentas del grupo, precisó: “Estuvimos en negociaciones con Romgaz desde julio del año pasado y tristemente, porque es una infraestructura energética muy importante para Rumanía, no llegamos a un acuerdo. De lo contrario, en estas fechas ya estaría terminada la obra”.

El otro gran proyecto heredado es Djelfa, el ciclo combinado en Argelia, donde tampoco fue posible cerrar un pacto, fundamentalmente por el esquema fijado por el cliente (Sonelgaz), que exigía trabajar con subcontratistas de su propiedad, una condición que terminó haciendo la operación inviable.

Al mismo tiempo, el máximo representante de la empresa destacó dos iniciativas llamadas a ser clave en la nueva etapa: Escolín y Tula, en México, ligadas a la colaboración con Mota-Engil y al apoyo financiero de Grupo Prodi.

En el caso de Escolín, el proyecto se sustenta en trabajos de ingeniería ya realizados y en una carta de intención firmada en enero para la participación conjunta en ambos desarrollos, por un importe superior a 300 millones de dólares.

Tula, por su parte, se halla en un estadio más avanzado, con contrato ya adjudicado a Mota-Engil México y preadjudicación para Duro Felguera, teniendo a General Electric México como cliente principal.

Para la compañía, estos dos contratos evidencian que el plan no solo ordena la estructura del grupo, sino que preserva su capacidad para generar negocio en mercados considerados prioritarios.

Junto a estos proyectos, Duro Felguera argumentó que el plan ha ido ganando solidez a medida que se han cumplido distintos hitos, como la novación del apoyo público del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee), las desinversiones ya culminadas -entre ellas la venta de la sede social y de El Tallerón-, el ajuste de plantilla mediante el ERE, la reorganización societaria con la creación de MidCo y el respaldo financiero comprometido por Grupo Prodi.

En su conjunto, la empresa mantiene que la reestructuración está ya en plena ejecución y que su evolución reciente “permite afirmar que el plan se apoya cada vez más en hechos y avances concretos”.