DWS identifica energía, construcción y defensa como nichos de inversión tras la crisis en Irán

DWS apuesta por energía, construcción y defensa tras la crisis en Irán y revisa a la baja el crecimiento europeo en un entorno de alta volatilidad.

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Logo del Deutsche Bank. Helmut Fricke/Dpa

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La gestora de activos DWS, brazo inversor de Deutsche Bank, apunta a las energías alternativas y nuclear, la construcción, la ingeniería y la defensa, con especial foco en Asia y Europa, como áreas atractivas para invertir una vez se resuelva el conflicto en Irán.

En su informe “Market Outlook” de abril, el director de inversiones de DWS, Vincenzo Vedda, considera que esta estrategia es la más adecuada en un escenario de fuerte volatilidad como el actual, ya que, incluso si el conflicto se reduce, “es probable que el impacto del cierre del estrecho de Ormuz persiste, con disrupciones en las cadenas de suministro que se traducirán en menores beneficios empresariales”.

“En este momento apenas es posible realizar previsiones significativas sobre si, cómo y cuándo terminará la crisis”, añade Vedda, subrayando la elevada incertidumbre geopolítica y económica.

Como referencia de este entorno, la firma destaca que el índice de volatilidad VIX, que mide las oscilaciones previstas del S&P 500, llegó a repuntar hasta la cota de 30 desde diciembre de 2025, para luego retroceder a 21 tras el anuncio del alto el fuego.

DWS ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para Alemania y el conjunto de Europa y anticipa que será “significativamente más débil” en 2026 y “posiblemente también” en 2027. La intensidad de la desaceleración dependerá, en buena medida, de la duración del shock sobre los precios de la energía, precisa la entidad.

En cuanto a la inflación, la firma advierte de que, cuanto más se prolongue la inestabilidad en Oriente Próximo, “mayor será la probabilidad de que las subidas de precios no se limiten al sector energético” y acaben extendiéndose a una gama más amplia de bienes y servicios.

Este contexto obligará a los bancos centrales a replantearse el rumbo de su política monetaria. DWS prevé que la Reserva Federal (Fed) dé prioridad al crecimiento, lo que “respaldaría nuevos recortes”, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) “previsiblemente optará por mantenerse a la espera por el momento”.

Ganadores y perdedores sectoriales

Según el análisis de la gestora, el sector energético ha sido uno de los pocos beneficiados durante el conflicto, al ser el único que terminó marzo con avances, mientras que el tecnológico, en particular las compañías ligadas a la inteligencia artificial, ha sido el más castigado.

“La IA sigue bajo presión para demostrar que las enormes inversiones realmente están dando sus frutos”, afirma el gestor de carteras Jarrid Klug.

Entre los sectores que también se ven favorecidos por la actual incertidumbre, DWS cita a los fabricantes de semiconductores —por la escasez de chips de memoria—, a las compañías energéticas por el encarecimiento de las materias primas y a las empresas de transporte gracias al aumento de las tarifas de flete.

En el lado opuesto, el negocio de los viajes podría verse perjudicado, ya que el coste del combustible de aviación “se ha más que duplicado desde principios de año” y algunas aerolíneas han empezado a recortar el número de vuelos.

El oro como refugio a largo plazo

El oro, tradicional activo refugio en fases de elevada volatilidad, ha cedido en torno a un 20% desde el inicio de la guerra. Según el gestor Stephan Werner, este retroceso se explica por las expectativas de mayores tipos de interés en un entorno de inflación al alza, por el incremento de las ventas de oro por parte de bancos centrales y por la alta liquidez de este activo, que anima a los inversores a materializar beneficios en momentos de tensión.

No obstante, Werner mantiene una visión constructiva sobre el comportamiento del metal precioso a largo plazo: “Es probable que los niveles de deuda mundial sigan aumentando, mientras que la sostenibilidad de la deuda soberana se reducirá, sobre todo si suben los tipos de interés. El oro debería evolucionar de forma sólida como la moneda definitiva que no se puede imprimir”, explica.